martes, 16 de septiembre de 2014

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A la conquista de la Pérfida Albión.

Ideado por Cattz a las 17:48
A finales del año pasado Mentiroso consiguió un puesto de trabajo en Reino Unido, en algo que le hacía ilusión, con un sueldo que le permitía vivir sin ser pobre del todo, y con vuelos a España. Así que yo dejé mi minijob en Kiabi y me fui con él a pasar las navidades porque le tocaba empezar el 16 de diciembre.

Llegué un frío, oscuro (ya eran las cuatro y media de la tarde, así que ya había anochecido) y lluvioso 14 de diciembre al aeropuerto de Stansted, que si no me equivoco es el aeropuerto más alejado de nuestra nueva residencia de todos los aeropuertos de tiene Londres. Podría haber volado a Luton, que pilla más cerca, pero Mentiroso también volaba a Stansted y no era plan tener que andar yendo de un lado a otro.

Así que alquilé un coche y me fui al Ikea más cercano. Me ofrecieron uno automático pero les dije que con lluvia, frío, el volante a la derecha y sin tener ni remota idea de por dónde tenía que ir ya era suficiente dificultad, que ya eso lo dejaba para otro día más kamikaze.

Una vez en el Ikea me di cuenta de que las cosas no estaban empaquetadas igual que en el Ikea Tenerife. Los colchones que yo pretendía llevarme para dormir los primeros días en el suelo no estaban primorosamente enrollados y empaquetados al vacío como en las Canarias, sino salvajemente a su bola, como un colchón normal y corriente en estado de libertad. En vez de comprar tropecientas cuchifluteces y 2 colchones compré tropecientas cuchifluteces y 1 colchón, y es más, logré meterlo todo dentro del coche y poner rumbo de nuevo al aeropuerto, que estaba a 1 hora de camino según el GPS y Mentiroso ya había aterrizado. Por cierto, una cosa mala de acostumbrarte a conducir coches inteligentes es que luego no te acuerdas de encender las luces en los coches tontos de toda la vida.

Después de dar 5 vueltas al aeropuerto intentando encontrar una forma de acercarme para recoger a Mentiroso(incluso me metí en un sitio con barreras de nivel y me dejaron pasar al notar que, efectivamente, estaba tan perdida como parecía), conseguí entrar en el párking correcto, recoger a Mentiroso, pagar el impuesto revolucionario de salida y conducir otra hora y media más hasta llegar a la que sigue siendo nuestra muy mona y coqueta casa de 1 dormitorio con patio.

A la semana siguiente descubrimos que Mentiroso tenía vacaciones del 24 de diciembre por la tarde hasta el 2 de enero y nos preguntamos por qué leches no le contrataron para empezar en enero, pero si lo hubiesen hecho así no hubiésemos conseguido alquilar nuestra casita, y en nuestra casita admiten perros, cosa que no es tan sencilla. Pasamos unas frías, húmedas y extrañas navidades los dos solitos, montando muebles de Ikea que sí traían a casa y colocando cosas de las cajas que Mentiroso había mandado desde Madrid. Compramos algún adornito suelto, nos hicimos regalos navideños, no cantamos un solo villancico y a principios de enero le dejé solito porque a mí todavía me quedaba LA MUDANZA.

3 Comments


Luego recordaréis aquellas navidades con cariño. Os veo contando la historia a vuestros nietos XD


Unas Navidades raras, pero completamente vuestras xD. Y te admiro por atreverte a conducir en UK, yo no me atrevería.


Además de no habernos quedado a pasar las navidades aquí, no habríamos podido ir poniendo la casa en orden en esos días... :)

No fueron unas navidades al uso, pero eh, tampoco estuvieron mal! ^_^

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