En casa de N. viene a limpiar dos veces a la semana una mujer que parece que siempre come lengua, porque para conseguir que te deje en paz los oídos hay que huir de allí. De hecho en mis esporádicas visitas a la capital hispalense la madre de N. respiraba aliviada al tener con quien escapar durante 4 horas cuando ella venía.
Durante este verano, la agobiante mujer ha decidido hacer un poco lo que le parece aprovechando que todos trabajamos por la mañana o que directamente no están (al fin y al cabo N. está en Londres, su padre en Burgos y su madre en Huelva). Un día no viene, otro se trae al crío pequeño, otra pasa de la aspiradora porque sufre una avería (avería que consiste en una bola de papel atascada en el cepillo, no veas tú el servicio técnico especializado que hacía falta), al siguiente no plancha porque no funciona bien el vapor de la plancha grande (mujer, pues usa la pequeña, o la cabeza, ¡¡que para algo la tienes!!)...
Total, que yo la tengo una tirria impresionante, si no me pide que le regale mi ropa me pide que le regale mi perra o que ¡¡se la deje!! durante unos meses. Y para escaparse es casi imposible, porque no consigues meter ni medio monosílabo en esa férrea muralla de verborrea que exhibe.
N. me dice que le tengo un poco de manía, que tengo que ser justa, que lo ha pasado muy mal (joder, es que tiene un gusto con los hombres: el primero alcohólico, el segundo heroinómano y el tercero simplemente garrulo), que si patatín, que si patatán. Pero esa mujer tiene un morro que se lo pisa, hace lo que le da la gana y se excusa con gilipolleces mientras pone voz de gilipollas profunda. Que yo creo que la chavala ha salido demasiado "lista".
En fin, me he pasado lo últimos 4 días buscando unas sandalias que me regaló mi madre para mi cumple (con adelanto). Son las que uso para estar en casa, ir a la playa, sacar a los perros o lo que sea: son cómodas, son bonitas, son nuevas, son un regalo y son MÍAS.
¿A que adivinan quién las cogió el viernes sin avisar (y eso que aún estaba N. en casa), sin dejar una nota y sin decir esta boca es mía? Tengo unas ganas de matar idiota, que no vean...