Granada es diferente
Adoro Granada.
Nos lo estamos tomando con calma, como casi todo. Con decir que llevamos dos semanas con el proyecto de ir a un local a depilarnos que está a 5 minutos de casa y aún no lo hemos hecho...
Lo primero fue elegir la pintura y lo más difícil del proceso fue ir a la tienda de pinturas. Lo más complicado después de eso fue volver a una hora en que la tienda no estuviese cerrada. Al principio E estuvo mirando el púrpura cabaret, pero como no teníamos ganas de andar pintando puertas, mesas, estanterías y armarios de blanco, lo desechamos. Pasamos a mirar con detenimiento el naranja punk, que era muy fresquito y personalmente me recordaba mucho a las mandarinas, pero no convencía cómo podía quedar con los distintos tonos de madera de la habitación. Además yo sabía que a E le gustaba muchísimo cómo había pintado yo mi habitación, de modo que al final la convencí para que cogiera algo parecido al verde glamour pero en versión genérica, porque los botecitos de bruguer salían un ojo de la cara.
Cuando llegamos a casa descubrimos que habíamos comprado un verde casi exacto al de mi habitación, y se puso algo nerviosa. Fue sencillo tranquilizarla, mi habitación está en la otra punta del piso y es completamente imposible que veamos las dos al mismo tiempo. Además, para diferenciar existen los detalles. El bote de pintura se pasó unos días muertos de risa por culpa de nuestra ocurrencia de apuntarnos el gimnasio y las agujetas que tuvimos como consecuencia, hasta que en un ataque profundo de tontería por mi parte me dio por pintar de verde por detrás del radiador. Iba a ser un coñazo si no se hacía antes y se daba tiempo para poder pintar el propio radiador de blanco (porque entre lo guarro que estaba y que seguro que yo lo manchaba, habría de adecentarlo un poco). Pues haciendo el tonto, haciendo el tonto, E y servidora terminamos pintando una pared con brochas finas. El bricolaje es adictivo, en serio.
Veamos, yo había dejado el casting después de hablar del chulo, el papi, el invisible, el trabajador, el mozart y el epiblas. Tengo que decir que todos han sido ya descartados.
Pero sigamos con las audiciones posteriores:
- El invisible: aunque parezca increible apareció, eso sí, llamando a otro de los números, llegando tarde y poniendo verde el piso mientras hablaba maravillas de otro. Sin dudar le aconsejamos que alquilara en el otro piso. Descartadísimo
- El germano: a diferencia del mozart éste no hablaba ni una palabra de español. Un inconveniente si vas a vivir con personas a las que les encanta hablar. Descartado
- El cura: vino desesperado, los ojos le hacían chiribitas como a Marujita Díaz, estaba pasando los días en un convento y era del opus. Rechazado por decir que éramos muy extraños porque P fume, yo tenga una perra y nos gusten los huevos kinder. Descartado
- El joyero: desgraciadamente para él apareció detrás de JR Quería poner una mesa en la habitación y hacer joyitas con un martillo chiquitín. Fui la única que al menos intentó entrevistarle por educación. Descartado
- JR: cuando E y yo llegamos a casa él estaba sentado en el sofá charlando amistosamente con P y J. Fue amor a primera vista. Simpático, enfermero, de nuestra edad, un poquito friki... No tuvimos ninguna duda, todos los votos favorables. Me lo envuelven para llevar, por favor
Copyright © 2011 Pararapachin | Derechos reservados | Plantilla hecha por Cattz | Bloggerizada por FalconHive|