Hablar sobre sexo siempre es un tema peliagudo. Principalmente por las vergüenzas impuestas y, después, porque cada persona tiene un gusto particular. Puedes ser hetero, homo o asexual, puede irte el estar encima o debajo, que te chupen los pezones o no, que te vayan las posturas acróbatas o dedicarte al misionero toda la vida y ser feliz. La sexualidad es muy complicada porque es muy variable.
Las relaciones de pareja se ven enfrentadas a millones de diminutos problemas, pero considero que uno de los fundamentales es el mal sexo. Puedes pasarte un matrimonio de 50 años con una persona a la que no le gusten los solomillos de ternera (ya te los comerás tú tan ricamente en plan homenaje), pero no puedes pasarte 50 años con alguien que te quiere dar por culo si a ti no te gusta. Porque vas a terminar queriéndole tirar por el balcón o con unos cuernos de alucine.
Uno de los mayores problemas es que al sexo suele tardarse en llegar. Tal vez ya no tanto, pero en mis inicios saliendo con alguien pasaban meses antes de que llegasen a tocar una teta, así que del sexo ni hablamos. Y claro, cuando llevas 8 meses con alguien y por fin te encamas como que da cosilla dejarlo porque aquello no te haga tilín. Ni tilín, ni tolón, vamos, que estás allí pensando en la ropa que tienes por planchar. Un asco.
Personalmente sufro mucho cuando me acuesto con alguien por primera vez. Bueno, la primera, la segunda, la tercera... hasta que cojo confianza me cuesta mucho. Tengo que esforzarme mentalmente en estar presente y no pensando en diez mil cosas: ¿me he depilado bien?, ¿me huele el aliento?, ¿se me nota la celulitis?, ¿pondrá cara de asco con mis estrías?, ¿y si no le gusta lo que estoy haciendo?... un sinfín de inseguridades, miedos y cosas varias que se me cuelan en la mente y me impiden disfrutar de lo que sea que pase. Aún así sigo siendo capaz de evaluar al contrario, claro. Tal vez de forma excesivamente objetiva en esos primeros compases.
Otra cosa que yo considero absurdamente sobrevalorada es la duración del coito. Si me paso más de 30 minutos con las piernas abiertas termino aburriéndome. Prefiero dos buenos polvos de 15 minutos que un señor que se pase con el mete-saca 40. Y tú allí, viéndole esforzarse y haciendo ruiditos para ver si se anima y termina de una puñetera vez. Además, si me aburro dejo de lubricar y si dejo de lubricar me hago daño. Y si hay preservativo por medio se me han llegado a romper de la fricción. ¡Un peligro! Supongo que habrá mujeres a las que pasarse 4 horas con el mismo polvo les parecerá lo más de lo más, pero a mí no.
De todas formas creo que hay cosas que siempre hay que tener en cuenta:
- Lleva condones. Si tienes pasta compra especial para alérgicos y así te evitas complicaciones de todo tipo. Sí, soy alérgica y pienso en mí, y le doy las gracias a Be que me echó una súper bronca por no llevar preservativos adecuados.
- Usa los condones. Puede parecer muy absurdo, pero conozco a cierto individuo con dos carreras universitarias, una relacionada con ciencias de la salud, que por no ir a buscarlos a la habitación de al lado no los usó en relaciones esporádicas con chavalas Erasmus. Queridos míos: que tengan becas Erasmus no las convierte en sanas como manzanas y estériles.
- A menos que vaya a ser un polvo y adiós, sé generoso. Mucho. Tampoco te pases y agobies o preguntes todo el rato, pero si ves que el otro está encendido después de que tú ya hayas soltado la carga NO TE DES LA VUELTA Y TE DUERMAS. Queda feo, muy feo. Alguna cosa bonita se ha estropeado porque una noche de cama haya convertido a un príncipe azul en un tío muy egoísta en la cabeza del otro.
- Si ves que es serio y te planteas pasar a anticonceptivos que no son de barrera exige análisis de ETS. En serio, de cualquier persona, por listo, inteligente y con la cabeza bien puesta que parezca. Por supuesto tú también te harás unos y demostrarás que eres una tía lista.
- Si a tu pareja no le gusta lo que propones hay dos opciones: que no lo haya probado y que sí. En el primer caso ve planteándolo poco a poco, pero no seas coñazo. Lo más probable es que al final acceda y le puedas descubrir sensaciones nuevas. Si ya lo ha probado y no le gusta, pasa del tema. Lo siento mucho, pero no es culpa de esa persona que tú no lo hayas hecho antes y no tiene por qué sufrir por ti. Si lo consideras imprescindible para tu vida sexual, cambia de pareja.
- No te conformes con aguantar. Intenta que el otro aprenda a tocarte, a besarte, a tratarte. Y si el sexo termina siendo un momento angustioso en tu vida es que algo va muy muy mal. No pienses que es culpa tuya, porque ni lo es ni lo será del otro. Hay sexualidades muy muy diferentes y muchas no son compatibles. Esto es como con los yogures, sigue buscando. Seas cariñoso, arisco, baboso, pezonil, pasivo o activo, hay gente que es como tú necesitas y cuando encuentras a alguien compatible es maravilloso.