Feliz año nuevo a todos
No es un amor muy duradero porque el 6 por la noche odiaba al 99'999999999% de la humanidad, pero es amor. Claro que el día 6 yo me había levantado temprano para hornear un roscón que me habían encargado... y del que se me olvidó preguntar cuánto me iban a pagar. Por algún extraño motivo pensaba que me lo pagarían a precio de roscón normal, pero iba a ser recién hecho, artesano y a domicilio. Creo que me pagarán un menú de McDonalds y eso si juego bien mis cartas. Además me dieron un plantón sin previo aviso y terminé perdiendo mi llavero al hacer finalmente la entrega 5 horas después de lo acordado. Con las llaves de mi casa. Y de la casa de mis padres. Y mi carnet de conducir, donde no viene la dirección. Pero tengo un apellido rarito y mi padre es localizable en las páginas blancas...
En fin, mi hostilidad el día 6 era tal que me negué a coger a mi sobrino en brazos para no pasársela. Y el muy mamón me miraba y sonreía todo el rato y yo allí, derritiéndome de amor e hirviendo de odio al mismo tiempo en el salón de la casa de mis padres. Los niños con poder son el mal. Y adoro al mío.
En fin, al día siguiente pregunté a una simpática policía local y me dijo que me esperara un par de semanas y que fuera llamando a objetos perdidos. Gente de Santa Cruz: llamar a objetos perdidos es una pérdida de tiempo porque si atienden a alguien no te cogen el teléfono y si no están atendiendo a nadie no están allí. Hay que ir en persona.
Bueno, pues resulta que esta noche estaba en casa de mis padres intentando poner un episodio de Sherlock y comerme un croissant, cuando llaman al telefonillo. La policía local. Y suben. Y resulta ser un viejo conocido de hace 10 años con el que iba a correr a la playa en pandilla que quería ser bombero pero que aprobó para poli. Y le dieron las llaves cuando las perdí y él me reconoció en el carnet y cuando volvió a tener turno me buscó en tráfico y me las trajo a casa y yo le di dos besazos y miles de abrazos a un poli de uniforme en la puerta de la casa de mis padres.
Y estas cosas solo pasan aquí. Y por eso adoro Tenerife.