La tarde con Pétalo.
En fin, resulta que me pasé 3 días por tierras canarionas por culpa de esos exámenes de oposición a los que me presenté por tener excusa e ir a darle la tabarra a Pétalo, y aproveché una de las tardes para darle la murga a la señorita Laundry después de uno de sus exámenes (y de los míos). Y resulta que ella escribió esto.
Que viene a ser real en un 90% de su contenido, pero ese 10% es el más importante claro. Es como poner Intereconomía hablando sobre el 15M: la noticia la están dando pero no se parece en nada a la realidad.
Por ejemplo, cuando fuimos a la playa no hacía demasiado frío, lo que hizo que decidiera preguntarle si nos podíamos ir es que los canariones sí que deben de ser muy frioleros y había muy pocos por la playa. Y de una edad interesante prácticamente ninguno donde nos pusimos. Y los 3 señores que andaban dando paseos: el de la barba rara y el sixpack hecho de pelo y dos más, ya los teníamos muy vistos y no había opción de criticarlos más. Y disfrutarlos menos.
Sí que es verdad que luego de paseo el género era más variado, tanto en el paseo de las Canteras como a pie de playa. Pero se le olvidó hablar de nuestro stalker: un moreno de pelo rizadillo y gafas de pasta(en la playa, sí) que no dejaba de mirarnos. Yo tuve que comprobar varias veces si andaba enseñando una teta o tenía la bragueta bajada(cuando llevaba un mono de una pieza) y luego miraba a Pétalo que iba monísima de la muerte a ver si es que había decidido enseñar el culo o algo, porque aquello no era normal. Es que era TODO el rato. Y muy fijamente. Y no es que, como nosotras, se volviera a ver si mirábamos, es que andaba vuelto todo el rato para mirarnos. Yo lo sé porque Pétalo gasta menos vergüenza que yo o le preocupan menos los psicópatas y ojeaba de vez en cuando.
Cuando dimos la vuelta el mirón seguía ahí, pero comiéndose un bocadillo envuelto en papel de aluminio mirando el mar, muy profundo y ensimismado. Así que se me ocurrió comentarle a Pétalo: "¿te imaginas que tuviera un detector y se diera la vuelta a mirarn...?" y ahí me quedé porque una carcajada me cruzó la garganta cuando el tipo se dió la vuelta como si le hubieran pinchado en el culo para mirarnos fijamente. En serio, yo no sé qué había ahí pero claramente ese huevo quería sal. O cortarnos en pedacitos.
Tal y como ella cuenta fuimos al hostal a hacer el cambio de ropa más rápido del mundo mundial. Todas las afirmaciones masculinas sobre lo lentas que son las mujeres se irían al infierno en cuanto nos conocieran por separado, juntas somos un milagro de la naturaleza y en 5 minutos volvíamos a estar en la calle, rumbo al Allende donde mi madre me había dicho que se comía muy bien. Lo que se olvidó fue que la decoración era maravillosa y que había una plantilla de camareros entre los que Pétalo podría elegir futuro marido. Y yo también si Mentiroso no estuviera en mi vida. Guapos, simpáticos, atentos y seguro que sabían imitar las recetas del sitio... ¿qué más se le puede pedir a un hombre?
Pétalo dejó caer la idea de darle su número de teléfono en un papel y dejárselo en el delantal al más guapo de todos, el que nos atendió al final de la cena, pero creo que el hecho de que ninguna llevara un boli fue determinante para no llevar a cabo el plan. Es totalmente mentira que la amenazara para que no lo hiciera: total, a mí en Las Palmas sólo me conoce ella y Bimbo y Alex no tenían por qué saberlo "ojos que no ven..."
Sí que es cierto que si por algún casual el camarero llega a leer su post y se decide a contestar, habrá ganado una joya, porque a pesar de sus falsas acusaciones (¿la fea? ¿cómo que la fea? ¿pero tú te has mirado en algún espejo alguna vez, so boba? el pobre camarero va a pensar que tienes un novio enorme) lo que siempre está garantizado cuando vas a ver a Pétalo es que te vas a reír y te lo vas a pasar genial.