Prohibición de fumar (Cattz)
Como mucha gente viví la ley antitabaco de 2006 con muchas esperanzas de tener sitios sin humo donde ir a comer, tomar un batido, andar haciendo el tonto alrededor de una clarita con limón... Al cabo de una semana me di cuenta de que casi todos los bares(pequeños, yo es que por alguna razón no suelo estar en locales gigantescos) se habían hecho de fumadores y mi gozo se fue al fondo de un pozo mientras la gente me contaba historias de la ley irlandesa y yo me las tomaba como si me hablaran de la Atlántida: eso tiene que ser un mito porque aquí no se ve lo mismo por ningún lado.
Llevo siendo fumadora desde antes de nacer; mis tíos jóvenes y fumadores fumaban cigarrillos y porros delante de mi hermano pequeño y de mi madre embarazada y se ponían como energúmenos si alguien osaba decir algo. Años más tarde casi todos ellos eran energúmenos si alguien fumaba delante de sus hijos, curiosamente. Mi padre fumó durante muchos años cuando yo era pequeña y lo dejó por mí. Creo que ver a su hija pequeña llorar a moco tendido cada vez que el pobre encendía un pitillo delante mía porque yo había oído en la tv que cada cigarro quitaba 5 minutos de vida fue demasiado para él. Recayó varias veces y siempre, siempre, siempre estuve allí para pillarle y para ponerme a llorar en plan "Candi, Candi", claro.
De pequeña fumé en el coche, en el tren, en el avión, en las tiendas, en los ascensores, en el zoo, en el parque de atracciones, en las cafeterías, en las salas de espera... En todos esos lugares estaba permitido fumar cuando ya se sabía que el tabaco era malo. Y no, esos fumadores no dejaron de fumar porque yo estuviera delante o preguntaban a mi madre si le molestaba el humo del tabaco. Se podía fumar y fumaban. Lo digo porque muchos fumadores que insisten en que son "muy educados" insisten en pedirte permiso para fumar en mi casa de no fumadores. Eso no es ser educado, educado es esperarte a irte para fumar igual que cuando yo voy a tu casa no te pido que no fumes a menos que esté mala(o embarazada, pero es que ese caso no se ha llegado a dar jamás).
Mi hermano mayor dejó de salir de noche hace ya muchos años por una conjuntivitis vírica que se agravaba muchísimo con concentraciones altas de humo. Recuerdo verle volver a casa con mocos en los ojos, verle intentando abrirlos por la mañana y tener que ayudarle a limpiárselos con manzanilla porque entre la miopía y la conjuntivitis mi hermano era un topo. Mi hermano jamás ha fumado ni bebido alcohol, pero mientras en los bares nadie intentaba añadir ron a su cocacola por la fuerza, tenía que tragarse el humo de los demás sí o sí. No sé los demás, pero yo no conozco bares de copas que fueran de no fumadores, ni antes ni después de 2006.
Yo he tenido unas cuantas neumonías desde que era pequeña. Mis pulmones están tocados y tengo pulmones de fumadora sin haberlo sido jamás. Tengo completamente prohibido el tabaco aunque los médicos me dan vía libre para que consuma papas fritas y cocacola a mi capricho porque tengo bajo el colesterol y la tensión por los suelos. Yo no le meto papas fritas en la comida porque sí a la gente con el colesterol alto ni les enchufo cocacola con cafeína o red bull a la gente con la tensión alta. Creo que si tuviese cafeína en spray tampoco iría repartiéndola con el mundo alegremente porque sé que la hipertensión es un problema muy grave. Pues a los fumadores se les olvida que los demás podemos tener enfermedades crónicas de pulmón, constantemente. O les importa un pito, no lo sé.
Personalmente me importa un carajo que la gente fume igual que me importa un carajo que se emborrachen hasta caer dormidos en su propio vómito, lo que me molesta es tener que sufrir una cosa y la otra. Pero ningún borracho me ha hecho dormir sobre su vómito. Si los fumadores pudiesen quedarse todo ese humo para ellos mismos o pudiesen soltarlo en forma de bolitas como si fueran cáscaras de pipas, no me molestaría, pero es que el humo se expande y llega hasta mí. Y ya esa gente que enciende el cigarrillo y le da una o dos bocanadas mientras deja que se consuma estirando el brazo hacia atrás, para que en vez de dejar el humo en su mesa que se lo coman los de al lado... es para matarlos. Coñe, que yo me he pasado 25 años mordiéndome las uñas y nunca se me ha ocurrido ir escupiéndoselas a los demás. Y más de una vez me han dado ganas de armarme con un bote de colonia apestosa y cada vez que alguien me acerque su humo echarles la colonia a la cara a ver si les mola. Porque a mí no me mola. No me pongo eau Marlboro por las mañanas como para tener que llegar oliendo a ello por las tardes a mi casa. No le pongo suavizante Flor a mis cortinas para que vengas y te quejes si no te dejo que en mi casa las perfumes con Fortuna. Y no uso Ariel para que mi bufanda huela a Goldcoast porque tú hayas decidido ahumarme el postre en un restaurante.
Y me importa un comino que los fumadores ahora reivindiquen su derecho a elegir sobre su salud, su vida, sus pulmones y sus ganas de morir, lleváis mis 31 años decidiendo sobre la vuestra y la de los demás sin cortaros un pelo. Y sí, me hubiese encantado poder decir que la prohibición no hacía falta porque siempre preguntabais si molestaba el humo, o si os poníais de tal forma que no me llegara o que por alguna extraña razón no decidíais que las discotecas son sitios estupendos donde poder hacer demostraciones de láser sólo con la contribución de vuestras pitilleras. Pero no, llevais toda mi vida siendo maleducados, decidiendo por mí, sin mostrar el menos atisbo de duda ante las opciones. Así que os lo han tenido que prohibir por anticívicos.
Luego ya está la gilipollez esa de que "los coches también contaminan". El día que me lleves con un cigarrillo de Toledo a Madrid hablamos, además, nadie se ha intentado subir jamás la moto a casa para arrancarla en mi salón. Ni veo a la gente amorrándose a los tubos de escape cada 10 minutos desesperados.
Aún recuerdo a mi compañero de piso, fumador empedernido, mirándome mientras me hacía paella y rascaba el socarrat del fondo para echármelo en el plato porque me encanta. Me miró alarmado y me dijo "tía, que eso provoca cáncer de estómago y te vas a morir por eso". Le lancé tal mirada mientras le dije "y tú fumas dos paquetes al día y yo me como parte del humo, quéjate cuando eche socarrat en tu plato" que se pasó una semana sin mirarme por miedo.