¿Y que haces tú con un ebook?
La culpa es de Miles Vorkosigan.
Últimamente me he vuelto bastante talibán de las versiones originales, me pasa especialmente con los libros... con películas y series todavía no tengo mucho problema en verlas(algunas... sí, no disimules, te estoy mirando a ti, Sheldon Cooper) dobladas al castellano, pero con los libros estoy cogiendo la manía de "si se escribió originalmente en inglés, yo me lo leo en inglés"(y en el proceso, Amazon se vuelve de oro conmigo). Así que cuando Cattz me recomendó que me leyese El Aprendiz de Guerrero me puse a buscar una edición en versión original. Durante ese proceso me di cuenta de dos cosas:
- Primero, que encontrar una edición de The Warrior's Apprentice que envíen a España es bastante complicado.
- Segundo, que las que encuentras parecen impresas con sangre de unicornio: ¡35 euros por un libro de bolsillo!
De esa forma fueron pasando los días y las semanas; yo terminaba unos libros y empezaba otros... y The Warrior's Apprentice no pasaba a formar parte de mi lista inmediata de lecturas. Mientras tanto, Cattz me iba preguntando de tanto en cuanto con más que evidentes ganas de que me leyese el libro; ¡hasta se ofreció a regalarme la edición que acababa de sacar Nova la primera vez que quedamos juntos! Pero claro, era en castellano... y yo la que quería era la versión original.
Total, que a principios de año, unos días antes de hacer su primera visita de 2010 a Madrid, me preguntó por el messenger: "¿Si te dejo mi reader con los libros de Miles en inglés me prometes
que, pase lo que pase entre nosotros, me lo devolverás?"[1]
Y yo, evidentemente, dije que sí. Que me habían despertado la curiosidad y el apetito de Vorkosigan, y además tenía ganas de tener una de esas ciberchuches de tinta electrónica entre mis manos; porque me interesaban pero no terminaban de convencerme. Para los libros soy un romántico sin remedio: me encanta abrir la puerta de mi cuarto y encontrarme las estanterías repletas de libros, leídos y pendientes de ello. Plantarme delante de ellas, y a la voz de "a ver qué me leo ahora" empezar a revisar los lomos leyendo los títulos: "ése ya me lo he leído, ése todavía no pero no me lo voy a leer ahora, ése debería releerlo... Espera, ¡éste!". Me gusta el olor a papel viejo, el tacto, el peso...
Pero soy informático y una ciberchuche es una ciberchuche, así que tenía que probarlo. Y la verdad es que he salido muy contento de la experiencia, son cacharros ligeros y manejables, sencillos de usar; la pantalla de tinta electrónica se ve de maravilla y no cansa en absoluto la vista(como le digo a mucha gente cuando me pregunta: la pantalla es un Telesketch muy avanzado), de las baterías no hay casi que preocuparse... Para mí su mayor logro es que lo he estado usando durante casi cuatro meses y, en todo ese tiempo, solo en las últimas semanas he empezado a echar de menos el formato tradicional.
Encima la saga de los Vorkosigan me ha enganchado muchísimo. Miles y compañía han conseguido algo que pocas, sino ninguna, veces antes me había pasado: que no solo quiera leerme la saga completa, sino que además lo haga del tirón. Dune, El Juego de Ender, Hyperion... son grandes libros que cuentan con continuaciones pero que, una vez terminados, no me dejaron con ganas de más[2]. Sin embargo, después de terminar The Warrior's Apprentice, había algo que me impulsaba a seguir con The Vor Game. Para evitar empacharme intercalé la lectura de un par de otras buenas novelas, pero una vez terminada la segunda entrega tuve irremediablemente que empezar el siguiente. Incluso ahora, que los libros se han convertido en comedias románticas(como ya me avisó Cattz a su debido tiempo), quiero saber cómo siguen y cómo termina la saga. De todo lo que metió Cattz en la tarjeta SD ya solo me faltan un relato corto y un libro más por leer y, aunque ahora he empezado con la tercera parte de A Song of Ice and Fire, quiero haber terminado con esas dos lecturas antes del verano.
Como he dicho antes, aunque el eBook me ha encantado, empezaba a echar de menos los libros tradicionales: la tinta y el papel. Desde las estanterías de mi habitación A Storm of Swords me ha estado poniendo cara de pena diciendo "¡Léeme!" hasta que he cedido a sus encantos, y Churchill me mira con ojos de reproche convencido de que le he abandonado. Nada más lejos de la realidad, solo lo he aplazado un poco. Y me parece que la continuación de The Name of the Wind aparecerá en las librerías antes incluso de que pueda leerme el primero, pero todo a su debido tiempo.
A principios de mayo cumplí mi palabra y, el mismo día que puso el pie en Madrid, devolví a Cattz su eBook. Lo que de ninguna forma podía imaginarme era que menos de 24 horas después ella me daría la gran sorpresa de volver a entregarme el libro electrónico, esta vez sin fecha de devolución...(Como él no lo explica lo haré yo: mi hermano llamó por teléfono informándome de que volvía a adquirir por el sistema de herencia un reader más moderno, con lo que podía dejarle si quería el viejo a Mentiroso.) Los libros de papel de mi cuarto me miraron con desconfianza cuando volví a entrar por la puerta todavía con el lector bajo el brazo, pero ya les he explicado la nueva situación y parece que se lo han tomado bien. Ahora la que más se está resintiendo por la novedad es mi lista de libros pendientes de leer, que no deja de engordar como loca.
Y con esto me despido hasta la próxima, que Jaime Lannister está a mi lado esperando a contarme no-sé-qué historia y no me gustaría hacerle impacientar.
[1] Que igual no fueron las palabras exactas, no tengo ni tan buena memoria ni la opción de guardado automático de logs de msn encendida, pero el espíritu era ése.
[2] Y de hecho no me he leído la continuación de ninguno de ellos.