sábado, 8 de mayo de 2010

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Mi barrio (II): rincones que resisten.

Ideado por Cattz a las 13:00
Aunque no lo parezca soy, generalmente, una buena persona. Soy tan maja que en vez de ponerles las 80 fotos seleccionadas para Feisbuk o las 145 originales de mi paseo de una hora por mi barrio, no les voy a poner ni 20.

Además, como ayer me quejaba de lo fatalmente mal cuidado que está mi barrio, hoy vamos a ver la otra cara de la moneda. Lamentablemente en este caso hablamos de pequenísimas aportaciones si tenemos en cuenta el estado general.


Los antiguos juzgados en la plaza de San Francisco, han sido afortunados con un mantenimiento no demasiado negligente. El plan de peatonalización de la zona centro (el plan Urban o "miles de ideas para que mejor no lleves tacones de aguja, guapa")  aprovechó maravillosamente la plaza convirtiéndola en un lugar muy bonito. Eso sí, las casas típicas de enfrente de los juzgados han pasado a ser "fachadas bonitas con mamotreto detrás".



Aquí se aprecia ligeramente el mamotreto del que hablaba, aunque tuvieron el buen gusto de retranquearlo para que no se note tanto el pegote que es. Una cosa muy curiosa del antiguo S/C era el color de las carpinterías de madera en puertas y ventanas ya que al ser un sitio pobre y estar tan cerca del mar, los pescadores las pintaban con la misma pintura que usaban para sus barcas, y de este modo protegerlas de la salinidad del ambiente. Se conseguían efectos muy bonitos pero se buscaba la practicidad.



La antigua fábrica de tabacos ha sido restaurada y rehabilitada cono oficina del censo electoral, tienda de fotografía, tienda de artículos del hogar y cafetería. La mayor parte de los edificios de los que se conserva la fachada y gran parte de la estructura en la zona centro se debe a su compra por parte de bancos, cajas o empresas textiles con gran éxito.



Estas casitas no han necesitado una rehabilitación completa nunca, simplemente sus dueños las han cuidado siempre.  Otra característica(que se comparte con el casco histórico de La Laguna) es que las casas se pintaban con colores muy vivos. A mí me encantan.


Se lo prometí ayer: así pueden  lucir las ciudadelas rehabilitadas.

Unas manos de pintura, unas cuantas plantas, un bonito suelo y las ciudadelas pasan de ser tristes patios extraños a pintorescos lugares que visitar. 



Colores. ¡Colores!  Venga, reconozcan que esta ciudadela ha quedado muy bonita.



La Casa Picasa es el hogar de la Asociación de Vecinos. Ójala pudiera lucir todo el Toscal de la misma manera.



5 Comments


Aquí va la de arena después de la de cal; así me gusta. El otro día, haciendo recados por la calle de la Rosa, descubrí por casualidad el paseo correspondiente a la penúltima foto, que por alguna razón siempre me había pasado desapercibido. Me enamoré y me prometí que algún día iría allí con la cámara.

¡Cuánto potencial!


Creo que lo que más me entristece es precisamente el potencial que tiene el Toscal como reclamo turístico de una ciudad que carece de ellos.
Si remodelasen la zona, la peatonalizaran y rehabilitaran y pintaran esa cantidad de preciosas edificaciones que tiene, sería un sitio muy interesante donde plantear un nuevo centro comercial de calle, con bares, cafeterías y restaurantes, conservando un valor que ahora mismo no se nota.


Añádele a esa imagen utópica unos cuantos coches antiguos bien conservados como los que pude ver alguna de las veces que he estado por allí, y...


QUÉ COLORIDO!!!

Me encanta :D. Recuerda a Asturias, que también pintan las casas de colores muy vivos. Aquí no, aquí somos unos sosos :S.


- Mentiroso, ¡voy a llenar el centro de escarabajos y 600 de colorines!

- Bio, los colores molan, los colores son nuestros amigos, pero la mayoría de las casas están sin pintar :(

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