viernes, 13 de febrero de 2009

4

Precrisis de los 30. Parte 2

Ideado por Cattz a las 15:30

Después de teñirme el pelo de un indefinido color rojizo, decidí que estaba hasta las narices de él. Una de mis múltiples aficiones es mirar fotos y me di cuenta de que estaba mucho más mona en cualquier otro momento de mi vida. Básicamente se trataba de un simple hecho: pasarse un año y pico sin pisar una peluquería no hace que tu pelo coja forma bonita él solo. Y si lo ayudas dándole tijeretazos cuando te pones nerviosa, menos.

Siempre me ha costado mucho trabajo ir a la peluquería, sobretodo a una nueva. A lo habitual de no querer gastarme el dinero y que me echen la bronca por lo descuidada que soy, se añade la desconfianza ante un ser humano que puede conseguir que seas un clon de Kalimero sin arreglo posible. El último gran corte de pelo que tuve fue en Tenerife, a manos de una mariquita mala, resentida porque mi hermano le había dado calabazas. A pesar de que me rapó la nuca y me dejó una M en el cogote (váyase a saber porqué) ese corte me gustó mucho. Y decidí intentarlo aunque hay otro factor que tengo que tener en cuenta: Eme, mi perra. Por muy adorable, achuchable y ponedora de ojitos (como el Gato con Botas de Shreck) que sea, hay sitios donde no la dejan entrar. En otros se gana a las dependientas y la dejan colarse hasta los probadores (entiéndanse Intimissimi, Calzedonia, Natura, Oysho...) pero no veía yo mucho futuro en que mi perra se trajera todo el pelo que me fuesen a cortar de vuelta para casa. Y si la dejo en casa sola se pone a aullar como una loca. Aproveché que tiene completamente ganado el corazón de E. y me fui en busca de una peluquería cercana. Bueno, cercana y que no me diera mal yuyu, que en mi calle hay dos con marujas con tijeras al frente.

Opté por bajar algo más por mi calle y descubrí que en mi barrio hay muchas: a) fruterías, b) panaderías, c) bares de tapas, y d) peluquerías. Cuando vi una que parecía tener mobiliario del presente siglo y no del pasado, me aventuré a preguntar; incluso llevaba fotos viejas del corte de pelo tinerfeño en el-cacharro-tonto-que-siempre-me-está-pidiendo-que-le-compre-cosas. Me dijeron que sí, dejé a la perra en casa y para allá que me fui, sin anestesia ni nada.

Debo decir que es bastante diferente que alguien te corte el pelo cuando eres miope, es como lo de tirarse hacia atrás para que alguien te coja en un acto de fe. Ahora puedes ir viendo cada paso del peluquero e ir diciendo: "no, un poco más corto por favor". Y luego alucinas porque esas palabras surgieron de tu boca sin tortura previa cuando llevas toda tu vida queriendo tener el pelo largo.

En fin:

Cattz original con sus canas y todo. 

Cattz decolorada y vuelta a colorear: Lambrusco style. 

Cattz coloreada con menos pelo: flequillo a un lado style. 

Cattz coloreada con menos pelo: Kalimero style
Y que nadie se meta con mis fotos, pobre móvil mío...

4 Comments


Puedo certificar que el resultado de los experimentos ha sido ESPECTACULAR. (espectacularmente bueno, aclaro para los malpensados). Te han merecido la pena tantas penurias, Cattz.

Anónimo says:

El color es chulísimo, y el corte mola, no te quejes porque podría haber sido una desgracia xD

Copyright © 2011 Pararapachin | Derechos reservados | Plantilla hecha por Cattz | Bloggerizada por FalconHive|