Chocolate y nueces
La telepatía con Mentiroso es distinta. Sé las cosas sin que me las diga, porque sí. Tiene mucho más mérito porque vivimos separados por cientos de kilómetros y solo nos vemos unos días al mes. Pero sucede. Y sucede mucho.
Así que si Mentiroso me habla de que sus padres van a llevar a los míos a cierto restaurante en Madrid, yo sé cuál es cuando su lengua falla. Y no es que hablemos solo de un restaurante... es simplemente que lo sé.
Y si me llevan a probar tartas para la boda sé la que le va a gustar más, aunque nuestros gustos no sean exactamente los mismos (en este caso sí coincidían), pero hay algo que me dice "esto". Y es eso.
Por eso cuando después de estar con la organizadora de la boda concretando los detalles grandes le dije "para el resto no me necesitas, tienes a Mentiroso y él sabe". Y tengo la completa seguridad de que lo sabe, porque muchas veces llegamos a las mismas conclusiones a la vez, decimos las cosas al unísono o tenemos ideas increíblemente parecidas el mismo día.