La perra de Paulova
En mi familia paterna se ven muchísimos casos entre mis tías, mis primos y hasta mi padre. No es rara la navidad en que se escuchen gritos e insultos aunque nos queramos muchísimo. Afortunadamente parece que se diluye ligeramente y la capacidad de darse cuenta de ello ayuda un poco. Mi hermano lo ha convertido en un gen recesivo y es una persona que pasa el 99'9999999% de su tiempo tranquila y calmada aunque bulla por dentro. Yo no.
Lo curioso es que según mi estado de ánimo y mis fuerzas el gen Armenteros aparece más o menos. Hay gente que me conoce que cree que tengo paciencia de santa y personas que me consideran una loca peligrosa que no tiene consciencia de su propia mortalidad. Mi gen ha hecho que por enfado me enfrentara a un tío borracho de casi 2 metros en carnavales porque no me pagó una copa, momento que mis amigos contemplaron como si de un intento de suicidio se tratara. Simplemente cuando me enfado no entro a valorar si esa persona me saca dos cabezas y 50 kg...
Mi fuerte genio es una flaqueza porque me cuesta mucho controlarlo, muchísimo. Y porque además no me pongo verde ni desarrollo superfuerza con lo que uno de estos años me terminaré llevando una torta. Mis intentos por aprender a convivir con él, controlarlo y usarlo para el bien son lentos y tienen muchos obstáculos por el camino.
Uno de esos obstáculos fue mi ex. Por supuesto él consideraba que yo tenía demasiado mal genio por culpa de un exceso de fuego en el corazón y un descontrol de chi y noséqué y quería dedicarse a ponerme agujas por todo el cuerpo. Por mi parte yo consideraba que el tener que pelearme con él cada vez que le tocaba hacer algo en casa y perseguirle durante horas y días no hacía gran cosa por mi autocontrol. El que encima me dijera "es que ya sabes cómo soy, vas a tener que recordármelo una y otra vez para que haga algo y seguramente no te haré caso hasta que te enfades, pero tienes razón en lo que pides" me enervaba aún más.
Básicamente mi ex fue mi Paulov y que no me hiciera caso al instante mi campanilla. Llegó un momento tal en que si se dejaba por fregar un vaso yo pasaba directamente a estado berserker sin término intermedio. Porque cualquier otra reacción por mi parte no provocaba el menor efecto en él. Y luego se quejaba, claro, y yo también pensaba que él tenía razón pero no veía forma de pararlo. Más que nada porque en los dos últimos meses que vivimos juntos tenía ganas constantes de ahogarle con la almohada; el enfurecimiento no disminuía en ningún momento del día. Para aumentar los problemas yo soy muy poco sexual cuando lo que quiero es arrancar cabezas porque sentimientos tan intensos hacen que no me pueda concentrar en nada más. Si encima lo que se quiere es que tenga sexo con mi objeto de deseo psicópata requiere un esfuerzo de voluntad tan grande que me deja en estado de completo KO.
Creo que Efe me definió cierta vez como "descontrolada y terrorífica" cuando a principios de año pasé por unos meses de completo desorden emocional.
Una de las cosas que más odio en el mundo es ir diciendo las cosas de forma normal, mezcla de mensajes subliminales, mensajes directos y hablar las cosas poco a poco y que la gente pase de mi hasta que me cabreo; porque refuerzan el que me cabree cada vez con menos y minan mi autocontrol. Odio con toda mi alma que para que alguien me escuche me tenga que enfadar y pegar gritos. Porque lamentablemente me educaron para considerar que alguien que se comporte así pierde automáticamente la razón. Y jode que sea entonces cuando te la dan.