Estambul: presentación (I)
Estambul, la vieja Constantinopla, la más antigua Bizancio, está llena de historia y de lugares mágicos. Sitios que casi todos habremos oído nombrar en algún momento de nuestra vida ya que ha sido la capital del Imperio Romano de Oriente, la del Imperio Otomano, la turca de Atatürk... Su patrimonio histórico, artístico y arquitectónico es impresionante. Cuando te diriges hacia allí y ves por primera vez el estrecho del Bósforo y el Cuerno de Oro no puedes sacar de tu mente la infancia y entonar como una cancioncilla los versos de Espronceda:
"La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul"
Es una ciudad con magia donde aún recuerdo nuestra primera tarde-noche, en invierno, recorriendo unas calles que no contaban con iluminación eléctrica porque estaban en obras (más bien parecía que estaban en guerra) y sólo las luces que salían de los portales de las casas acompañaban nuestros pasos. De repente, los cientos de minaretes repartidos por la ciudad conectan al mismo tiempo y escuchamos por primera vez la llamada al rezo. Todos nos quedamos paralizados, entre asustados y maravillados, pensando "¿pero dónde nos hemos metido?" hasta que las luces de Kumkapı nos devolvieron a una civilización de turismo donde camareros políglotas se peleaban por meternos en sus restaurantes. No me extraña, éramos 90.
Ese año también fui a NYC y, aunque la Gran Manzana me encantó, Estambul me enamoró. Me gustó su gente, me gustó poder chapurrear sin vergüenza mi horrible inglés, me gustaba la paz que sentía cada vez que entraba en las mezquitas cuando no era hora de rezo, me gustaban sus colores, su luz, su vida... Hasta me acostumbré a seguir las tradiciones del regateo, a aceptar té y resignarme a pasar dos horas peleando por el precio de un pañuelo en una tienda del Gran Bazar y a sortear con una sonrisa las miles de invitaciones que reciben dos mujeres occidentales solas por allí.