Decir te quiero
Menos de un mes después de nuestra primera cita le dije a Mentiroso que le quería. De hecho fue una proeza que aguantara tantísimo tiempo porque ya el tercer o el cuarto día le dije que había estado a punto de hacer un Ted Mosby. Me contuve por poder decírselo mirándole a esos preciosos ojos que tiene en vez de hacerlo por msn, skype, móvil o sms y creo que no he tenido que morderme tanto la lengua por buenas razones en mi vida. Curiosamente él no me respondió con un "y yo a ti" sino que me dió un besito. Un besito muy gracioso y muy tierno pero un besito al fin y al cabo; mi reacción fue darme media vuelta y romper a llorar mientras el pobre Mentiroso se quedaba alucinado conmigo.
Hace mucho tiempo que desarrollé un trauma por los "te quiero" sin devolver y el besito me sentó como una patada en el pecho dada por un holandés en una final de la copa del mundo de fútbol. Mentiroso, pobrecito él, llevaba una hora esperando una canción concreta para decirme que me quería y un poco antes de que sonara yo me adelanto, se queda perplejo, me da un beso y yo estallo en lágrimas en menos de un minuto. Creo que se pasó el resto de la noche buscando mis antenitas de marciana del espacio exterior.
Lo curioso es que cuando ahora me mira con esos ojazos que brillan con dulzura, se queda un rato calladito y luego me dice un suave "te quiero"... pues unas milésimas de segundo después ya tengo los ojos anegados de lágrimas. Una y otra vez. Y no puedo evitarlo, no sé cómo hacerlo. De repente me siento consciente de que me quiere, no creo merecerlo, me siento la persona más afortunada del mundo, me abruma, me dan ganas de pegar chilliditos de alegría y saltitos, me asusta pensar que un día se le cure la cabeza y sé dé cuenta de que merece algo mejor, etc. todo al mismo tiempo. Y también lloro.