Un niño hipoalergénico
Al cabo de un rato llegaron dos parejas con un niño pequeño de unos 8 años. Una de las cosas que me sorprendió es que sus padres trataban de enseñarle a tener respeto a los desconocidos (en mi barrio a los niños los sueltan en la plaza y ya pueden intentar prender fuego a un policía local que sus padres no van a interesarse por sus andanzas). Otra cosa que me pareció raro es que el chaval parecía ponerme ojitos, levantando sus cejas al mirarme y sonreír.
Eso sí, cuando al salir de comer me lo encontré esperándome en la puerta con una sonrisa preciosa de oreja a oreja y me entregó una flor que había cogido en el campo, me sentí tremendamente especial. Es increíble que un pequeño detalle de un pequeño desconocido pueda agradar tanto.
PD: Si algún día domino el mundo (o lo hace Efe), ese niño no se convertirá en pienso para peces :D