Efectos secundarios
Estas cuestiones imponderables toman especial notoriedad cuando durante dos semanas consigo cabrearme de forma explosiva todos y cada uno de los días. Y no se crean que es siempre por el mismo tema, ¡siempre consigo encontrar uno distinto! Que yo creo que hay una lista de temas para tocarme las narices esperando su oportunidad, ya que el que durante 14 días llegue a dolerme la cabeza de tensión y enojo acumulados no puede ser normal. Que me faltan dos semanas para que me venga la regla, que como esto sea el síndrome premenstrual en 10 días voy a ser el Krakatoa y mataré a alguien. No sé, a alguna concejala de Santa Cruz de Tenerife, por intentar hacer el bien y recortar gastos al ayuntamiento en conceptos de gastos idiotas y mantenimiento de gilipollas.
El último de los enfados me deja un muy amargo sabor de boca porque una persona ha sido capaz de llamarme por teléfono y pedirme disculpas... por lo que piensan unos terceros que nada tienen que ver con él, sobretodo tratándose de una discusión en la que cada uno hablaba a título personal (o eso creo). No quiero dar gran publicidad al origen de mi indignación (aunque me recordó un poco al grandísimo post que escribió Zorrocloco), pero quiero dejar claro a esa persona que no hay NADA que yo pueda perdonar porque nada me ha hecho. Y que creo que las otras personas simplemente no saben ver con empatía el daño que unas "inocentes" declaraciones pueden tener e semejantes a los que se nos niega el derecho de sentirnos en casa por haber nacido en otro sitio, tener el acento equivocado o el aspecto diferente. Y que no me da la gana camuflarme para que me acepten al 100%, manda carajo, ¡que imitar el acento canario me parece imposible!