Algo para entrenar...
Hoy quiero dedicarle el post a Milena y sus Sexperiencias(que si no habéis comprado ya y sois mayores de edad, estáis tardando). Últimamente en su boudoir andamos muy animados tirándonos de los pelos, típicas peleas entre X e Y, ya se sabe que nunca irán en paralelo, son perpendiculares y se encuentran en un sólo punto. Aún buscamos ese punto.
De modo que me puse a pensar en lo extrañas que son las cosas para muchos hombres, que no entienden que yo arrugue la nariz ante un comentario que acaba de volver a su maravillosa chica en un estupendo bloque de hielo. Y lo mejor es ver cómo ellos siguen sin tener ni idea de en qué momento o porqué se produjo tan increible transmutación. Y he llegado a la conclusión de que, como jamás verán a una mujer con mis ondas cerebrales, al menos podía resolver una duda que más de una vez me han preguntado, sobretodo los amantes noveles.
De modo que hoy me propongo hablar de tallas de sujetador y tipos de cierres :D
Las tallas del busto, al contrario de lo que las revistas de moda, diseñadores varios y programas del corazón quieran hacernos creer, no se miden de forma concluyente con el admirado 90, no señor. Ese noventa habla del contorno del pecho en centímetros, por eso si una de esas lánguidas y planas criaturas que circulan por las pasarelas del mundo se calza un 90 es porque tiene una buena espalda, no porque puedas jugar con unos entretenidos apéndices de grasa. Más que nada porque pesando 40 kg en 1'80 de estatura no tienes grasa que almacenar por alli arriba y el único remedio que te queda son las prótesis.
Son las letras que acompañan a la talla de un sujetador las que nos darán la información sobre su volumen. Empezando con la A hasta llegar a la F, de menos a más. Una A es ese modelo en el que se usa sujetador... por precaución. Incluso en los pechos más diminutos actúa sin piedad la gravedad y no es plan dejar que aumenten el tamaño por el cuelgue de la piel. El caso F se refiere a los sujetadores que, en películas americanas, se usan como improvisado paracaidas en situaciones de emergencia. Si quieres hacer un regalo en forma de sujetador es tan importante que te fijes en el contorno de pecho(80-85-90-95... o la versión inglesa 32-34...) como en el tamaño de la copa. El primero para que no asfixie, el segundo para que tenga dos tetas en vez de cuatro(efecto que ocurre cuando la copa es demasiado pequeña).
La segunda parte habla del más terrible enemigo de muchísimos amantes: el cierre del sujetador.
La forma más común que se puede encontrar en los armarios de las mujeres es el de dos enganches. Realmente no se trata de un mecanismo excesivamente complicado, peor sería que se usaran botones, pero es el desconocimiento, en muchos casos, de la forma de los ganchos lo que provocan escenas embarazosas y ridículamente largas a las que he tenido el honor de asistir.Sobre este primer modelo hay variaciones, como el más sencillo de un enganche:

o uno con mayor dificultad de tres:

En ciertas ocasiones también revisten dificultad por novedosos, los enganches delanteros, tanto en su forma deportiva:

como en la más sencilla de las que, según mi opinión, se pueden encontrar en el mercado:

Bueno, y esto es todo por hoy. Lamento si me dejo los sujetadores de lazos, cuero, cremallera y demás, pero no se incluyen en mi catálogo de básicos.