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Quedando en la Cattzcueva.
Ideado por Cattz
a las
3:31
Hace dos meses desde la última vez que fui a Madrid, de modo que echaba de menos ciertas cosas que casi siempre hacía en Casa Be... como cocinar para gente.
El pasado sábado noche, o más bien el domingo de madrugada, se me presentó la oportunidad de atraer gente a mi casa y servir comida, no lo dudé un momento y me presente voluntaria para hacer de anfitriona en una nueva partida de Galactica.

Diré que tampoco me esforcé mucho y sólo hice queso herreño con dulce de mango en hojaldre y pizza casera. Bueno, y tiramisú de postre. Espero que el señor Josemi aparezca por casa para acabar con los restos...
Por otro lado jugamos la segunda partida a Galactica, con una duración de tan solo cinco horas. Y como me lo pasé estupendamente les cuento mi versión de los hechos:

Presentando a:
- Josemi como Apollo.
- David Ramos como Tom Zarek.
- Tooenchumbao como Bill Adama.
- Exseminarista ye-ye como Helo.
- El Ornitorrinco Enmascarado como Saul Tigh.
- Mapoto como Gaius Baltar.
Todo comenzó con tranquilidad, mi carta de lealtad me tranquilizaba afirmando mi humanidad, las crisis iban pasando, Helo era recuperado para la Galactica en el segundo turno, algunos detalles nos hacían ponernos en alerta ante los compañeros, y poco a poco íbamos perdiendo lo único que tuvimos alto durante la partida anterior: moral. En una crisis en la que intentamos recuperar algo de la moral perdida hicimos el primer descubrimiento: realmente había un cylon entre nosotros y nos había saboteado por completo; perdíamos dos puntos más de moral. Mientras, las distintas crisis obligatorias para cada personaje iban debilitando nuestro combustible y alimentación, respetando bastante la población y las naves. Mis sospechas sobre Apollo aumentaban, ya que una mala decisión suya como piloto nos hizo perder dos naves civiles y que yo terminara con mi viper dañado y mis huesos en enfermería. Durante la primera parte del juego los encontronazos con las fuerzas de ataque cylons fueron muy breves, pero tuve oportunidad de cargarme 4 raiders yo solita...
Con nuestro quinto salto hacia un futuro mejor (se gana al sobrepasar el octavo) tocó la segunda prueba de fuego: las cartas de lealtad se volvían a repartir. Nuevamente Starbuck, la mejor piloto de la flota, era humana al 100%. Sin embargo Tom Zarek me miraba con suspicacia y me acusaba de tostadora, recayendo mis sospechas en el propio señor Zarek, Saul Tigh y Apollo. Apollo resultaba poco después ser un cylon simpatizante de humanos, pero el pobre acababa con sus huesos en prision igualmente. Aún así era la primera figura pro-humana de la que tenía completa seguridad aparte de mí, y eso a pesar de la acción que yo consideraba como un tremendo error de juicio en combate (que había llevado a cabo en los primeros compases de la aventura). Mientras tanto nuestro pobre presidente Baltar trataba inútilmente de levantarnos la moral ya que una extraordinaria mala suerte con los dados iba en su contra.
El primer Cylon que abandonó Galactica presagiando grandes desgracias futuras fue Helo, y aprovechó sus últimos momentos para enviarme a prisión e inhabilitarme, ya que yo había demostrado con creces mi valía y peligrosidad como piloto.
La siguiente crisis interna vino de la mano del Comandante Adama, que aseguraba que el presidente o era un cylon o era un manta, intentando dar un golpe militar y quedarse con la presidencia. Tras un intento infructuoso de golpe que nadie más secundó (por miedo a que el comandante fuese en realidad un cylon y reuniera tanto poder) se tomó una decisión polémica en una nueva crisis y el presidente Baltar fue destituido a favor del único prohumano seguro: Apollo. Éste aprovechó inmediatamente para utilizar el poder del Quorum y salir de prisión, además de intentar averiguar si el Comandante Adama era un cylon. Su padre salía airoso de la prueba y nos quedaba claro que su intento de golpe se debía a la absoluta creencia por su parte de que Gaius era malísimo usando los dados.
Inmediatamente solicité mi salida de prisión, por lo que necesitaba los puntos que mis compañeros pudieran aportarme. Desgraciadamente mi insistencia en salir de prisión(yo quería estar en mi Viper, fuera, ¡combatiendo naves enemigas!) hizo que varias personas sospecharan de mí. Tom Zarek votó abiertamente en contra de mi liberación, y alguien más hizo que perdiera toda esperanza de salir de la cárcel. No tardaría en averiguar quién fue...
Saul Tigh, en un movimiento brutal, se declaraba cylon y hundía nuestra moral hasta extremos peligrosos(y con musiquita teatral incluida). Él había sido el saboteador en ocasiones anteriores y la persona que evitó que saliera de la cárcel. Las sospechas sobre mí desaparecían, en el grupo de Galactica ya no quedaba ningún cylon. Tom Zarek y yo nos miramos extrañados, momentos antes estábamos plenamente convencidos de ser el enemigo.
Teníamos al alcance la capacidad de salto sacrificando población, pero Baltar nos convenció para esperar a que el malvado Helo atrajera al grueso de la flota cylon a nuestra posición actual y así poder dejar atrás todas las naves enemigas en el salto. La presencia de estrellas base enemigas y raiders ligeros y pesados pesaba en el ambiente, y cuando saltamos parecía que los dejábamos atrás. Desafortunadamente, nos siguieron.
La falta de combustible, alimentos y moral nos ahogaban de cara a futuros saltos. Helo y Saul se regocijaban considerando una pronta victoria, pero Zarek actuó con eficacia: ayudó a Apollo a lanzarse en un viper, Apollo destruyó rápidamente 3 raiders enemigos y me dió la oportunidad de salir de la cárcel. Sin sospechas sobre mí, en esta ocasión logré la libertad y pude volver a la cabina de mi viper, destruir 2 raiders más y atacar una estrella base enemiga. Diré que realmente estuve MUY cerca de hacer daño a esa gigantesca monstruosidad.
Aquí mi memoria desaparece durante un turno (turno que recuerdo importante, así que esta parte la reescribiré cuando recuerde lo que pasó).
Y por fin llegó mi "crisis". Lo que me deparaba el destino era increible... un salto sin gasto de combustible, sin pérdidas de población, alimentos o moral. Un salto que nos permitía ganar y que se conseguía mediante acciones de pilotaje. Quince puntos (bastantes) eran suficientes. Quince puntos que fui capaz de aportar yo sola y aún así mis compañeros nos hicieron llegar hasta una cifra récord que sobrepasaba los cuarenta.
Primera victoria para los humanos.
Y después pizza y tiramisú.
El pasado sábado noche, o más bien el domingo de madrugada, se me presentó la oportunidad de atraer gente a mi casa y servir comida, no lo dudé un momento y me presente voluntaria para hacer de anfitriona en una nueva partida de Galactica.
Diré que tampoco me esforcé mucho y sólo hice queso herreño con dulce de mango en hojaldre y pizza casera. Bueno, y tiramisú de postre. Espero que el señor Josemi aparezca por casa para acabar con los restos...
Por otro lado jugamos la segunda partida a Galactica, con una duración de tan solo cinco horas. Y como me lo pasé estupendamente les cuento mi versión de los hechos:
Diario de Starbuck, piloto de la Battlestar Galactica:

Presentando a:
- Josemi como Apollo.
- David Ramos como Tom Zarek.
- Tooenchumbao como Bill Adama.
- Exseminarista ye-ye como Helo.
- El Ornitorrinco Enmascarado como Saul Tigh.
- Mapoto como Gaius Baltar.
Todo comenzó con tranquilidad, mi carta de lealtad me tranquilizaba afirmando mi humanidad, las crisis iban pasando, Helo era recuperado para la Galactica en el segundo turno, algunos detalles nos hacían ponernos en alerta ante los compañeros, y poco a poco íbamos perdiendo lo único que tuvimos alto durante la partida anterior: moral. En una crisis en la que intentamos recuperar algo de la moral perdida hicimos el primer descubrimiento: realmente había un cylon entre nosotros y nos había saboteado por completo; perdíamos dos puntos más de moral. Mientras, las distintas crisis obligatorias para cada personaje iban debilitando nuestro combustible y alimentación, respetando bastante la población y las naves. Mis sospechas sobre Apollo aumentaban, ya que una mala decisión suya como piloto nos hizo perder dos naves civiles y que yo terminara con mi viper dañado y mis huesos en enfermería. Durante la primera parte del juego los encontronazos con las fuerzas de ataque cylons fueron muy breves, pero tuve oportunidad de cargarme 4 raiders yo solita...
Con nuestro quinto salto hacia un futuro mejor (se gana al sobrepasar el octavo) tocó la segunda prueba de fuego: las cartas de lealtad se volvían a repartir. Nuevamente Starbuck, la mejor piloto de la flota, era humana al 100%. Sin embargo Tom Zarek me miraba con suspicacia y me acusaba de tostadora, recayendo mis sospechas en el propio señor Zarek, Saul Tigh y Apollo. Apollo resultaba poco después ser un cylon simpatizante de humanos, pero el pobre acababa con sus huesos en prision igualmente. Aún así era la primera figura pro-humana de la que tenía completa seguridad aparte de mí, y eso a pesar de la acción que yo consideraba como un tremendo error de juicio en combate (que había llevado a cabo en los primeros compases de la aventura). Mientras tanto nuestro pobre presidente Baltar trataba inútilmente de levantarnos la moral ya que una extraordinaria mala suerte con los dados iba en su contra.
El primer Cylon que abandonó Galactica presagiando grandes desgracias futuras fue Helo, y aprovechó sus últimos momentos para enviarme a prisión e inhabilitarme, ya que yo había demostrado con creces mi valía y peligrosidad como piloto.
La siguiente crisis interna vino de la mano del Comandante Adama, que aseguraba que el presidente o era un cylon o era un manta, intentando dar un golpe militar y quedarse con la presidencia. Tras un intento infructuoso de golpe que nadie más secundó (por miedo a que el comandante fuese en realidad un cylon y reuniera tanto poder) se tomó una decisión polémica en una nueva crisis y el presidente Baltar fue destituido a favor del único prohumano seguro: Apollo. Éste aprovechó inmediatamente para utilizar el poder del Quorum y salir de prisión, además de intentar averiguar si el Comandante Adama era un cylon. Su padre salía airoso de la prueba y nos quedaba claro que su intento de golpe se debía a la absoluta creencia por su parte de que Gaius era malísimo usando los dados.
Inmediatamente solicité mi salida de prisión, por lo que necesitaba los puntos que mis compañeros pudieran aportarme. Desgraciadamente mi insistencia en salir de prisión(yo quería estar en mi Viper, fuera, ¡combatiendo naves enemigas!) hizo que varias personas sospecharan de mí. Tom Zarek votó abiertamente en contra de mi liberación, y alguien más hizo que perdiera toda esperanza de salir de la cárcel. No tardaría en averiguar quién fue...
Saul Tigh, en un movimiento brutal, se declaraba cylon y hundía nuestra moral hasta extremos peligrosos(y con musiquita teatral incluida). Él había sido el saboteador en ocasiones anteriores y la persona que evitó que saliera de la cárcel. Las sospechas sobre mí desaparecían, en el grupo de Galactica ya no quedaba ningún cylon. Tom Zarek y yo nos miramos extrañados, momentos antes estábamos plenamente convencidos de ser el enemigo.
Teníamos al alcance la capacidad de salto sacrificando población, pero Baltar nos convenció para esperar a que el malvado Helo atrajera al grueso de la flota cylon a nuestra posición actual y así poder dejar atrás todas las naves enemigas en el salto. La presencia de estrellas base enemigas y raiders ligeros y pesados pesaba en el ambiente, y cuando saltamos parecía que los dejábamos atrás. Desafortunadamente, nos siguieron.
La falta de combustible, alimentos y moral nos ahogaban de cara a futuros saltos. Helo y Saul se regocijaban considerando una pronta victoria, pero Zarek actuó con eficacia: ayudó a Apollo a lanzarse en un viper, Apollo destruyó rápidamente 3 raiders enemigos y me dió la oportunidad de salir de la cárcel. Sin sospechas sobre mí, en esta ocasión logré la libertad y pude volver a la cabina de mi viper, destruir 2 raiders más y atacar una estrella base enemiga. Diré que realmente estuve MUY cerca de hacer daño a esa gigantesca monstruosidad.
Aquí mi memoria desaparece durante un turno (turno que recuerdo importante, así que esta parte la reescribiré cuando recuerde lo que pasó).
Y por fin llegó mi "crisis". Lo que me deparaba el destino era increible... un salto sin gasto de combustible, sin pérdidas de población, alimentos o moral. Un salto que nos permitía ganar y que se conseguía mediante acciones de pilotaje. Quince puntos (bastantes) eran suficientes. Quince puntos que fui capaz de aportar yo sola y aún así mis compañeros nos hicieron llegar hasta una cifra récord que sobrepasaba los cuarenta.
Primera victoria para los humanos.
Y después pizza y tiramisú.