Mi día raro.
Hoy fue ese día siguiente. E., Eme y yo nos dirijimos al centro de la ciudad recordando las cosas que más nos habían llamado la atención, pero rápidamente nuestra atención se desvió; un hombrecillo de más de 60 años se nos plantó delante de un salto y preguntó si Eme estaba a la venta. Después de indicarle que no, me dijo que yo tenía unos hoyuelos muy bonitos. Más tarde empezó a contarnos que tenía un sobrino en Málaga que era funcionario de Correos, modelo de pasarela y muy tímido y que quería buscarle novia. Nos hicimos las emparejadas y contraatacó con una oferta de trabajo en Madrid para una esteticista, por si lo éramos o conocíamos alguna. Para cuando conseguimos deshacernos de él nos había dado un caramelo a cada una y dos besos.
Luego el día transcurrió con cierta normalidad, E. y yo nos compramos el mismo vestido, visitamos porrón de tiendas, un tipo de seguridad me echó la bronca porque Eme se metió en la tienda a buscarme (yo creo que fue porque fuera hacía sol y tenía calor) y llegamos a casa con la cosecha: E. tenía vestido azul ultramar nuevo y una camiseta blanca (el objetivo principal), yo tenía un vestido laaaaaaaargo azul y morado, un vestido azul ultramar nuevo y... y un collar que no había comprado pero que había terminado en mi bolsa. Y juro que sin querer, porque por un momento creía que la había cambiado con E..