martes, 11 de noviembre de 2008

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Pereza... auhmmmm

Ideado por Cattz a las 14:40
Es martes. Mi cuarto sigue siendo una mezcla de colores tanto por mi afán de pintar las paredes como por la ropa que hay amontonada por el suelo. La ropa lleva acumulándose un mes, desde mi vuelta de Tenerife y sólo se mueve para ir a la lavadora y volver.

El posterior viaje a Madrid, el salto a Sevilla y que mi ropa de invierno estuviera escondida en remotos rincones del piso en bolsas de plástico, ha provocado el aumento de la montaña de ropa, maletas, cables, trastos electrónicos y bombones Ferrero en el reducido espacio vital que poseo. Menos mal que saqué el armario al pasillo. Claro que el armario está casi vacío. Sacaría foto del desastre, pero ahora no sé dónde está la cámara. Ni la web cam. Ni mis calcetines favoritos, mis guantes y otras cosas básicas de supervivencia. Además mover montones de chismes de un lado a otro para poder limpiar es un coñazo, por suerte hoy se me acaba el tiempo porque viene la casera a hacer inventario del piso y necesita poder ver lo que hay en mi cuarto. Y casi no se ve ni la cama.

En fin, este viernes intentaré salir por Chueca. Otra vez. Después de dos visitas a Madrid y ocasiones frustradas por pecados capitales (en el primer viaje fue la pereza, en el segundo la gula) estoy casi convencida de que en esta ocasión seré vencida por cualquier combinación de los restantes.

El sábado estaré con mi hermano, mi madre y mi cuñada en Madrid. En noviembre. Después se acabará el mundo o algo así, porque es la segunda vez fuera de marcos vacacionales habituales que nos vemos en la península este año. Como siempre faltan mi padre y Caos, pero no se puede tener todo en esta vida. El domingo mi madre y yo iremos a la sierra a ver familia (sobrinas segundas desconocidas, casas reformadas desconocidas, frío invernal conocido) mientras mi hermanito y su esposa-de-hipoteca vuelan a las cálidas tierras del sur para volver al curro y a celebrar el cumpleaños de mi padre, que es el lunes.

Lunes que aprovecharemos mi madre, una de mis tías, sus dos hijos y yo para volar a NY, en un elaborado plan que surgió del "pues me apetece volver a NY" que soltó mi prima nada más pisar Madrid de su viaje veraniego a la Gran Manzana. Y que tuvo su momento álgido cuando creí que mi abuela se había muerto cuando me encontraba en plena fiesta madrileña en casa de Be debido al "Chililla, llama a mamá AHORA MISMO que es urgente" de mi hermano. El que mi hermano me hubiera llamado al teléfono de Josemi me hizo sospechar que era algo gravísimo, ya que mi familia está acostumbrada a que localizarme llamándome al móvil sea equivalente a que yo lleve un plátano como dispositivo de comunicación (que conste que en esta ocasión incluso llevaba el móvil encendido, con batería y sin modo vibración, pero andaba ocupada horneando pastel de calabaza y no me enteré). Que aun así me localizaran era increible.

De modo que tengo que:
Encontrar la impresora, encontrar el cable de la impresora que anda con el disco duro externo, imprimir el cartelito de "felicidades papi" que voy a exhibir el lunes en Times Square vía web cam, encontrar y planchar mi camiseta de Oso (que se hará famosa en el mundo entero), encontrar y recargar la cámara de fotos, encontrar y recargar el reader, encontrar y recargar el móvil (mi madre me mata), encontrar, rellenar y recargar el cacharro-tonto-que-pide-que-le-compre-cosas, descargar todos las capítulos pendientes de las series que veo para no aburrirme en los superviajes, encontrar el pasaporte que dejé en un lugar bien visible hace 3 viajes (y que por supuesto se ha convertido en un lugar bien visible que NO recuerdo cubierto de ropa), reirme histéricamente porque mi tarjeta vuelve a no funcionar antes de un viaje (jajajaj, qué gracia... snif snif, voy a gritar), ir a buscar la otra tarjeta que tampoco funcionaba antes de Estambul pero que pedí la semana pasada again porque es VISA, rezar porque me llegue el pin de la tarjeta a tiempo, encontrar mis botas altas Panama Jack (oh, tengo a la vista unas sandalias monísimas desde este lado del cuarto), encontrar ropa de abrigo, encontrar mis guantes, encontrar mi gorro, encontrar mi braga supercalentita, encontrar unos chismes del Decathlon para calentar las manos que andaban por aquí, encontrar mis calcetines de montaña, recoger y planchar el resto de la ropa, comprar etiquetitas para poner de una puñetera vez qué cargador es para cada trasto... Oh, y encima tengo que perseguir y dar la lata a aquellos seres humanos que quieren que les traiga algo porque no dan señales de vida. Envidiable.

5 Comments


Tal y como has descrito tu cuarto, yo que tú le prendía fuego y empezaba de cero XD

Qué envidia, NY... Maldita ¬¬


Colegui, no hemos oído hablar del adaptador multi-USB, ¿no? Eso y un enchufe cargador USB es lo que necesitas para cualquier tipo de trasto.


Si puedes, saluda de mi parte al FAO Schwarz de la quinta avenida.

Anónimo says:

Umm.... de verdad que no eres mi hija bajo un nombre supuesto...ja,ja
tranquila, vas a poder con todo!
Y disfruta de tu viaje!
Rakel


apoyo la moción, quema el cuarto y cobra el seguro

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