I'm back
Después de mi querido viaje de vuelta de 36 horas con 3 horas de maldito sueño en alguna incómoda butaca, yo me había ido a dormir relativamente pronto (23:30 del martes, creo), pero mis compañeros de piso no supieron siquiera averiguar dónde estaban los plomos en nuestra querida, vieja, anticuada y de museo instalación eléctrica.

De modo que me despertaron, me contaron lo que sucedía y les dije con candidez y una sonrisa que yo a la 1 de la mañana no me ponía a tocar una instalación eléctrica de cuando Cristo andaba comiendo papilla ni de coña. Que ya lo veríamos por la mañana. Y luego me quedé hablando hasta las dos, porque tampoco había nada mejor que hacer.
Esta mañana cuando me desperté me puse con la instalación. Saqué los plomos. Miré los plomos. Desenchufamos todos y cada uno de los aparatos de la casa. Compré plomos nuevos para que dos de ellos no bailaran en sus respectivas carcasas. Conseguí información de alguien que entendiese de aquella antigualla y me dijo que lo que fallaba era el interruptor diferencial.

Me niego a cambiar un interruptor diferencial que tiene más edad que yo.
Un amigo de E., al que debemos gratitud eterna y una buena comida, compró e instaló un diferencial nuevo y a las siete de la tarde conseguimos volver a tener luz. Y nevera, portátiles, microondas, lavadora, DS, Wii, Tv, cacharritos que necesitan baterías varias y que habíamos descargado o no habíamos cargado antes del incidente.
Cuando lo más divertido que tienes en tu casa es una Powerball y ya tienes agujetas, es cuando lamentas no haber traido el Monopoli desde Tenerife.