Otra vez no, por favor
Vuelta a Granada.
Esta vez vuelvo sin comida aborigen de ningún tipo, los 25 kg de mi maleta y la mirada reprobadora del chico del mostrador de Air Europa que no me cobró exceso de equipaje (gracias, gracias, es que metí cacerolas a la vuelta) fueron suficientes para convencerme de que si intentaba llevar más peso en el bolso de mano terminaría sin hombro. Es lo malo de los puñeteros bolsos, por eso me encantan las mochilas, pero tengo que reconocer que los maxibolsos actuales te permiten llevar unos 20 kg más camuflados.
En el control del aeropuerto sigo sin pitar, pero siempre me hacen sacar todos los cachivaches. Fue peor cuando me trasladé a Granada y llevaba como equipaje de mano el monitor de 19", el portátil, la DS, el Reader y los altavoces en plan Tetris. Pero aun así siguesiendo un coñazo meter cada cosa en su sitio correspondiente, se ve que les preocupaba que mi disco duro externo fuera una bomba. Está claro que no lo cogieron, porque con él puedo abrirle la cabeza a quien sea, de lo que pesa, y no me lo hubieran dejado entrar. O sí, son taaaaan raros.
Tengo una maleta por deshacer, ropa por planchar, el caos que dejé de cosas aleatoriamente colocadas antes de mi precipitada partida por ordenar, tengo que encontrar mis puñeteras cortinas si quiero ser capaz de dejar de existir como exhibicionista idiota, mandarle a mi madre la cacerola apta para inducción por correo, pintar la pared de mi cuarto que me falta, limpiar el polvo, sacar fotos para torturaros del resultado final, hacer otra minimaleta y largarme al lado oscuro de mi alma. Ahm, y echarle un vistazo a True Blood (aka "Tetas y vampiros").
Quitando eso y que me he despertado a las cuatro de la mañana con la nariz fría (por lo que he tenido que levantarme a encontrar dónde había metido mi nórdica) estoy bastante contenta y feliz, exceptuando también la inevitable morriña que me acecha desde julio, porque cuando paso más de 3 días en un sitio no me entran ganas de marcharme.
Ahm, tendría que visitar en algún momento a un peluquero profesional, empieza a convertirse en vicio lo de echar manos de las tijeras y hacer el ganso un rato con mi pelo.
Aprovecho para hacer publicidad del kinesiotaping, que resulta tremendamente útil para dolores varios (entre ellos los de la regla). Consulten al colegio de fisioterapeutas el titulado que haya hecho los cursos más cercano a su domicilio. Conozco uno buenísimo en Sevilla que me hizo un vendaje muy mono en naranja y negro para mis problemas de cadera por culpa de (ejem) mis "prácticas de escalada":