Vuelta a Granada
Volví a Granada unos días más tarde de lo previsto, quería dejar el local de N. más o menos presentable para que abriera lo antes posible.En realidad para que abra lo antes posible tendría que haberme quedado en Sevilla y darle de latigazos, pero no era factible y encima se enfada con esas cositas.
El regreso ha sido duro, principalmente porque no me quería volver de ninguna de las maneras. Me encontré todas mis cosas apiladas en el pasillo (las había dejado en el cuarto de E. para alquilar mi habitación en agosto, pero nuestra inquilina se echó atrás) y todas las cosas que fallaban en el piso siguen fallando. P. tenía un cabreo monumental con la nueva casera: dos meses pasando totalmente de su culo...
Como soy un desastre con el móvil (me he dejado el cargador en Sevilla...) y he cogido poquito el portátil no me había enterado de nada. Tampoco es que quisiera enterarme, ya me estresé mucho a principios de verano y no iba a solucionar nada en la distancia. Llegué me informaron de todo, casi me pongo a llorar por el desorden espantoso, me dijeron que los próximos días tenemos a 10 personas más viviendo en el piso por el cumple de P. y salimos a tapear. Regresamos, P. intentó abroncar a la casera que vino a cobrar, la casera volvió a pasar de él y yo la abronqué con la técnica de "soy tu mejor amiga y una sonrisa profident". Se ve que llamarla mala pécora con una sonrisa en los labios no le sienta tan mal.
En fin, al día siguiente encontré mi Wii (la había guardado en el cajón de las bragas y no lo recordaba), probamos la Wii Fit E. y yo, nos descojonamos un rato mientras la máquina infernal nos llamaba torpes y, más tarde, jugamos al Rock Band en la 360 de P. . Como sigo con mis ticks me tocó ser la vocalista y creo que mis vecinos pensaron que estaba matando a un perro...