Calor y no parar
Llevo unos días moviditos, de un lado a otro, recogiendo gente, dejando gente, haciendo recados y preparándome para quedarme sola en Sevilla. Eso significa que, en el curro de verano, la próxima semana paso a reemplazar a dos de mis compañeros, encargarme de supervisar la obra de reforma del nuevo local de N., que está de vacaciones en Londres, y ocuparme de dos perros que intentan subirse a la chepa a la mínima oportunidad, por muy monos que sean. Además de estudiar para septiembre, claro.
Como además la temperatura es de 43ºC he pensado que estar sola no es tan malo si me puedo permitir el lujo de andar con atuendos fresquitos y absurdos por la casa.
