Mal enemigo han buscado
A la media hora de marcharse, cuando aún estábamos digiriendo que nos teníamos que ir, suena mi móvil. Es la mujer del casero, que unas chicas quieren ir a ver el piso para ver si lo alquilan. Me quedo de piedra, no tengo ganas de recibir a nadie y le digo que pensábamos irnos al teatro. Me contesta que como tiene llaves pues aprovechan y lo enseñan, les digo que no, que no quiero que venga nadie si no estamos. Quedamos en que vienen en 30 minutos...
E. y P. se quedan atónitos. En 1 hora desde la reunión para pagar, ya tenemos gente visitando la casa. E. se cabrea y arrambla contra su cuarto. Deja los muebles más o menos como cuando ella vino a ver el piso y cambia las cortinas por las viejas. Incluso así el cuarto sigue estando demasiado limpio... Saca todos los horribles cuadros y flores que había por el salón y los coloca libremente. En un cuarto de hora ha conseguido dos arañazos y dejar el salón espantoso. Yo ni siquiera lo intento, mi habitación es un tetris que es complicado de armar y desarmar. En parte tenemos miedo, pintamos las habitaciones de verde e hicimos las mejoras que creimos oportunas, quedando mucho mejor las habitaciones, pero no pedimos permiso.
Cuando llegan yo paso de ellos. Enseño mi cuarto porque la casera se mete dentro a pesar de mi reticencia y confirmo que la mayor parte de los muebles son mios, que los originales los busquen en el salón. E. y P. se ponen en modo de combate, E. pierde los estribos con la dueña (normal, anda que menudos aires de grandeza y "categoría") y P. prácticamente secuestra a una de las chavalas para explicarle los fallos del piso para que si acaso se los arreglen antes de entrar. Lso dueños se enfadan, yo me limito a dejarles la lista que no me habían aceptado hora y media antes y se van.
¿Por qué me quedé quieta? No es porque no tuviese ganas de sumarme a la pelea, sino porque no lo creí conveniente. Sé que el piso se alquilará (hay tantos estudiantes en Granada que alguno terminará pagando la burrada) y es inútil ir contra eso. En estos casos me vuelvo ruin, despreciable, taimada, vengativa y peligrosa.
Nos iremos, no queremos seguir aqui. Pero hasta que nos vayamos los caseros lo van a pasar mal, muy mal, porque yo, por lo menos, sé leer. Y sé dónde hacer daño.