Corpus
En Granada son las fiestas del Corpus y las guaguas urbanas se han puesto en huelga, para darle vidilla al asunto. Se promueve con ello un clima de hermanamiento, cercanía y uso elevado de desodorante, aunque no todo el mundo se da cuenta de ello. En plena huelga vino Pabli desde Málaga a comer conmigo.
Fui a buscarle a la estación de guaguas. Como yo no me había enterado de la huelga, llegué 15 minutos tarde, aunque según parece también se retrasó su ruta. Una vez allí me puse a buscarle, y vi a un chico alto y delgado que se parecía muchísimo a él... pero estaba en una maquinita de sacar billetes de modo que me fui hacia las dársenas a buscarle. Al final terminé llamándole mientras subía, y según parece él bajaba. Me quedé quieta un rato y apareció el chico alto y delgado a saludarme, se había puesto a jugar un rato porque pensó que yo llegaría algo más tarde.
Cuendo llegamos a casa nos pusimos con los canelones (de ternera, cerdo y paté de hígado de cerdo, no de atún, pesaos) e intenté por primera vez en mi vida una bechamel. La tiré por el wc e hice otra. Como ya no sabía a harina cruda (y eso que había dejado que la harina se pusiese marroncita, lo juro) decidí que me la quedaba y no intentaba seguir reventando las cañerías del piso. Más o menos entonces me di cuenta de que no había comprado queso para gratinar y le puse un curado canario (Maxorata) por encima. A pesar de todo Pabli y E. se portaron muy bien y se lo comieron todo, incluso quisieron repetir. De postre Pabli había traído cerezas (aunque no trajo vino porque alguien erróneamente le dijo que yo no bebía, ejem ejem) asi que me quedé contentísima porque me chiflan.
Luego le dejé en la parada de guaguas para que se peleara con el hermanamiento y cercanía personal promovidos por la huelga y me fui a clase. Después de hacer un intensivo repaso a los arquitectos del siglo XX y quedarme dormida unos minutos en medio de la clase (cada vez que me pasa eso siempre tengo un trozo en los apuntes que parece caligrafía alienígena imposible de descifrar) mi profesor nos dijo que nos fuéramos a tomar unos vinos de fin de curso.
La última vez que mi profe dijo (un miércoles) que nos fuéramos a tomar un vinito (sí, eso que se supone yo no bebo), llegué borracha a mi casa a las cuatro de la mañana. Afortunadamente él había quedado y simplemente volví borracha a casa a las diez de la noche, descubriendo que tenía un mensaje de E. para ir a la feria. Yo tenía ganas de irme a la cama a dormir la mona, pero me adecenté, cené algo y allá que me fui a buscarla.
La Portada de la Feria
Es la primera vez en mi vida adulta que voy con un grupo de gente a unas fiestas populares y se dirigen inmediatamente a las atracciones/cacharritos/columpios.
Nos montamos casi todos en la rana/saltamontes/cacharroquepegabrincos, pero han aumentado las medidas de seguridad poniendo un arnés y casi me quedo sin orejas. Además, vamos compartimentados y ya no está la gracia de estrujarse unos contra otros, que era parte del encanto.
Yo soy la cosa borrosa de enmedio
Después del viaje en ranita, un amigo y yo nos queríamos montar en el Boster o Booster (la atracción ponía una cosa, la entrada otra) y nos quedamos un montón de rato haciendo cola para conseguirlo.
Un cacho del Boster. Arriba y abajo van los usuarios, 4 en cada extremo con los pinrelillos al aire.
El Boster es una atracción divertida, donde coges mucha velocidad, te ponen bocaabajo y que es más alta que la Noria:
Es el palo alto y delgado de al lado de la Noria.
Quitando que tengo un vértigo terrible y que por lo visto soy una masoquista incansable en los parques de atracciones (si va deprisa y me puede joder las vértebras, allá que voy), me lo pasé bien. Aunque el momento de estar arriba del todo parada, mientras se bajaban los del otro lado, con el frío que hacía, lo alto que estaba y que se me ocurrió mirarme los pies sin nada debajo, me dió yuyu. Pero es lo más parecido a la sensación de volar que he experimentado, aunque nunca se me ha ocurrido hacer puenting o paracaidismo.
A continuación fuimos a la montaña rusa, pero la verdad es que los cacharritos son tan caros que si me montaba ya no me daba el dinero para volver a casa.
Ese manchurrón naranja llevaba a 3 de mis amigos.
A las 3 y media de la mañana ya estaba en casa, la feria es muy diferente de la de Sevilla, y me gustó mucho.