martes, 23 de agosto de 2011

11

Hola Peque. Bienvenido.

Ideado por Cattz a las 23:00
Querido Peque:

Te has hecho de rogar, ¿eh? Desde que supe que ibas a venir la noche del 5 de enero, cuando tu padre en una magistral estrategia soltó la noticia antes de que atacásemos los canelones de reyes y no pudimos probar bocado por el shock, se ha hecho muy largo.

Es cierto que hemos tenido pequeñas cosas: las primeras ecografías en las que parecías un fantasmita, las primeras en 3D donde te veíamos la cara por primera vez, escuchar los latidos de tu corazón, la primera vez que me diste una patada a través de tu pobre madre, el recuerdo de la semana pasada cuando decidiste estirarte de forma portentosa y vi como aquella tripota cambiaba totalmente de forma delante de mis ojos...

Pero se suponía que llegabas el día 20 y aquí nos has tenido esperando hasta el 23 y prácticamente de noche. Que el niño no tenía ganas de salir, que no se encajaba, que no se estiraba... muy cómodo tenías que estar dentro de mami. Pero los médicos se asustaron porque ella estaba empezando a adelgazar y no querían que te pasara algo malo, así que un poco de oxitocina, 3 epidurales y 12 largas horas de parto después, estabas por aquí.

Me ha dado mucha penita que tuvieras tanto frío que tuvieran que llevarte a la cuna calorífica. Pena por ti, por conseguir llegar en agosto al mundo con frío en el hemisferio norte. Pena por tu familia, que sólo hemos podido disfrutarte unos míseros segundos, robados a la pediatra por tu padre, antes de tener que marcharnos a casa a soñar cómo serás, cómo olerás, cuándo podremos cogerte y llenarte de besos. Al menos tu madre podrá descansar, que aunque ha tenido un embarazo estupendo estaba la pobre agotadísima. Jamás la había visto tan cansada.

Espero que salgas a tus padres. Que tengas la capacidad de aprender de tu padre, su curiosidad por el mundo, su tolerancia y su paciencia. De tu madre la tenacidad, la dulzura y esa inteligencia eficaz que la caracterizan. A cocinar espero que salgas a mí porque tus padres no han salido buenos ninguno de los dos, pero afortunadamente tu abuela fue precavida y les regalaron una thermomix por su boda. Se supone que era un regalo de bodas, pero ella sólo repetía "así podrán hacerle los purés al nietecito".

Eres un niño muy deseado. Aunque no lo hubieras sido todos te habríamos querido con locura, pero es que eres deseado por todos y no sabes desde hace cuánto. Tu abuela hace ya muchos años que empezó a comprar cosas para ti, todas unisex porque no sabía lo que serías en el futuro. Tu tía ha tardado más, recuerdo la primera vez que me pasé a mirar cosas de bebés, cuando ya sabía que vendrías. Paseaba por Zara y dos cosas me llamaron la atención: un vestido preciosísimo y una camisetita de Spiderman monísima. Desgraciadamente tu tía está en paro y es pobretona, así que no compró nada, pero una semana después decidí que era más importante poder comprarte algo que cenar unos pocos días y fui a buscar... las dos cosas. Que nunca se sabe qué sexo tendrías. Curiosamente sólo estaba la camiseta, y la camiseta se vino conmigo a casa. Y has sido un niño.

Un niño que ha nacido a las 20:06 del 23 de agosto de 2011, pesando 3 kilos y 200 gramos y midiendo 52 centímetros. Tienes la carita hinchada de recién nacido y unas enormes manos para tu edad. Y poco más puedo decir, aunque he visto el vídeo de 6 segundos que te grabé más de una treintena de veces y no me canso de mirarte, de sacarte parecidos, de intentar ver cómo vas a ser.

No hace mucho lloré otra vez por ti, ¿sabes? Aunque no era la primera vez. Lloré al enterarme de que venías, lloré cuando escuché tus latidos la 1ª vez, cuando vi tu primera ecografía y reconocí con claridad tu figurita de casper. Lloré al pensar en ti cuando estaba en casa... Siempre lloraba de felicidad, eso sí quiero que lo sepas. Lloré de nuevo cuando tu padre me dijo que iba a ser tu madrina. Tendremos que celebrarlo, Peque, tú y yo. Hacer una ceremonia inventada ante un bonito semáforo en verde, esa deidad que tus padres celebran con devoción porque "no hay mayor alegria al volver de trabajar en coche que la de que todos los semáforos hasta casa pillen en verde". Es un gran motivo, ¿verdad?

Y tengo ganas de ver si te gustan las cosas que te hago. Estas manualidades que he empezado este mes y que me llevan por la calle de la amargura imaginando, cortando, pegando y cosiendo. Y me enfurruño porque no me salen perfectas, ni maravillosas. Aunque las hago pensando en ti y espero que algún día te gusten, y que sepas que lo que no puedo darte en dinero que no tengo intentaré compensártelo en imaginación y cariño. Siendo hijo de quien eres hijo seguro que lo valorarás.

Espero verte mañana, Peque. Espero poder verte cada día, verte crecer, aprender, caminar, hablar, reír, jugar y ser feliz. Por encima de todo, cariño mío, espero que seas feliz.

Te quiero.



Cattz

lunes, 18 de julio de 2011

6

La curiosidad casi mata al gato

Ideado por Cattz a las 22:37


Cattz

domingo, 17 de julio de 2011

9

Mi primera gran sorpresa.

Ideado por Cattz a las 23:35
El viernes por la mañana estaba en la academia terminando con el curso de informática básica, preparándome para aguantar el módulo de búsqueda de empleo(otra vez), dándome cuenta de que la regla que me acababa de venir iba a ser dolorosa y no tenía drogas, y sintiéndome sola tuiteando cosas como esta:
"Son las 10 y Mentiroso aún no ha aparecido. ¿Le habrá secuestrado una reunión imprevista?
9:58 AM Jul 15th via web
"
Media hora después, en el descanso, estaba en mi pc limpiándolo después del curso: borrar todo rastro de mi existencia en este mes y medio, asegurándome de que no quedaba nada de mí en ese ordenador que el lunes se volvería completamente ajeno. Levanté la vista un momento de no-sé-qué hacía en aquellos momentos y en la puerta había un chico alto, de moreno pelo rizado, camiseta azul superman y una sonrisa preciosa. Miré de nuevo. Me arranqué los auriculares que llevaba puestos y ni siquiera recuerdo lo que dije, sólo sé lo que pensé: "No puede ser, es Mentiroso." y que me quedé alelada. No sé si sonreí, lo dudo, porque mi cara de absoluta perplejidad tenía que ser un poema. Lo siguiente que tuiteé fue lo primero coherente que pensé después de algunos minutos:
"Mentiroso está aquí, me piro.
15/07/2011 10:30:34 via web
"
Cuando llegué a casa y, al cabo del rato, revisé mi twitter supe que nadie se había dado cuenta de lo que significaba realmente ese "aquí": el mejor regalo de mi vida, la mejor excusa para zafarme de 4 horas de módulo raruno e ir a la caza de un ibuprofeno, una visita sorpresa del hombre al que pensaba que no volvería a ver hasta dos semanas después, una sonrisa perenne durante algo más de 48 horas.
Las visitas "oficiales" me estresan en su preparación y me hunden en la miseria con su duración. Todo el tiempo del mundo es demasiado poco y un fin de semana se te escurre entre los dedos en un parpadeo. Pero robar 48 horas que no sabías que tenías... dos desayunos caseros, dos cenas, dos comidas, varias siestas, miles de caricias y de mimos que no sabías que tendrías la ocasión de disfrutar... Es el mejor regalo del mundo, 48 horas de Mentiroso para mí sola.

Cattz

sábado, 9 de julio de 2011

3

La tarde con Pétalo.

Ideado por Cattz a las 8:31
He pensado en llamar al post "Pétalo es una cochina mentirosa y la próxima vez que la vea le voy a sacar los ojos con mucho cariño" pero me pareció muy largo...

En fin, resulta que me pasé 3 días por tierras canarionas por culpa de esos exámenes de oposición a los que me presenté por tener excusa e ir a darle la tabarra a Pétalo, y aproveché una de las tardes para darle la murga a la señorita Laundry después de uno de sus exámenes (y de los míos). Y resulta que ella escribió esto.

Que viene a ser real en un 90% de su contenido, pero ese 10% es el más importante claro. Es como poner Intereconomía hablando sobre el 15M: la noticia la están dando pero no se parece en nada a la realidad.

Por ejemplo, cuando fuimos a la playa no hacía demasiado frío, lo que hizo que decidiera preguntarle si nos podíamos ir es que los canariones sí que deben de ser muy frioleros y había muy pocos por la playa. Y de una edad interesante prácticamente ninguno donde nos pusimos. Y los 3 señores que andaban dando paseos: el de la barba rara y el sixpack hecho de pelo y dos más, ya los teníamos muy vistos y no había opción de criticarlos más. Y disfrutarlos menos.

Sí que es verdad que luego de paseo el género era más variado, tanto en el paseo de las Canteras como a pie de playa. Pero se le olvidó hablar de nuestro stalker: un moreno de pelo rizadillo y gafas de pasta(en la playa, sí) que no dejaba de mirarnos. Yo tuve que comprobar varias veces si andaba enseñando una teta o tenía la bragueta bajada(cuando llevaba un mono de una pieza) y luego miraba a Pétalo que iba monísima de la muerte a ver si es que había decidido enseñar el culo o algo, porque aquello no era normal. Es que era TODO el rato. Y muy fijamente. Y no es que, como nosotras, se volviera a ver si mirábamos, es que andaba vuelto todo el rato para mirarnos. Yo lo sé porque Pétalo gasta menos vergüenza que yo o le preocupan menos los psicópatas y ojeaba de vez en cuando.

Cuando dimos la vuelta el mirón seguía ahí, pero comiéndose un bocadillo envuelto en papel de aluminio mirando el mar, muy profundo y ensimismado. Así que se me ocurrió comentarle a Pétalo: "¿te imaginas que tuviera un detector y se diera la vuelta a mirarn...?" y ahí me quedé porque una carcajada me cruzó la garganta cuando el tipo se dió la vuelta como si le hubieran pinchado en el culo para mirarnos fijamente. En serio, yo no sé qué había ahí pero claramente ese huevo quería sal. O cortarnos en pedacitos.

Tal y como ella cuenta fuimos al hostal a hacer el cambio de ropa más rápido del mundo mundial. Todas las afirmaciones masculinas sobre lo lentas que son las mujeres se irían al infierno en cuanto nos conocieran por separado, juntas somos un milagro de la naturaleza y en 5 minutos volvíamos a estar en la calle, rumbo al Allende donde mi madre me había dicho que se comía muy bien. Lo que se olvidó fue que la decoración era maravillosa y que había una plantilla de camareros entre los que Pétalo podría elegir futuro marido. Y yo también si Mentiroso no estuviera en mi vida. Guapos, simpáticos, atentos y seguro que sabían imitar las recetas del sitio... ¿qué más se le puede pedir a un hombre?

Pétalo dejó caer la idea de darle su número de teléfono en un papel y dejárselo en el delantal al más guapo de todos, el que nos atendió al final de la cena, pero creo que el hecho de que ninguna llevara un boli fue determinante para no llevar a cabo el plan. Es totalmente mentira que la amenazara para que no lo hiciera: total, a mí en Las Palmas sólo me conoce ella y Bimbo y Alex no tenían por qué saberlo "ojos que no ven..."

Sí que es cierto que si por algún casual el camarero llega a leer su post y se decide a contestar, habrá ganado una joya, porque a pesar de sus falsas acusaciones (¿la fea? ¿cómo que la fea? ¿pero tú te has mirado en algún espejo alguna vez, so boba? el pobre camarero va a pensar que tienes un novio enorme) lo que siempre está garantizado cuando vas a ver a Pétalo es que te vas a reír y te lo vas a pasar genial.

Cattz

martes, 5 de julio de 2011

8

Yo también tengo un poni.

Ideado por Cattz a las 0:00
Como ya dije alguna vez, yo quiero casarme. En realidad QUERÍA casarme, porque a los 18 yo a estas alturas pensaba que estaría casada, con críos, con curro, con churri... vamos, que parece que lo he cambiado todo por un perro y ya. Eso sí, mi perra es una monada.

Bueno, a lo que contaba, que yo quería casarme. Y de blanco. Y dependiendo de la edad de una forma u otra, porque mientras era pequeña pensaba en un sencillo traje en plan Sisi Emperatriz que hubiese necesitado ruedecitas laterales y 8 meses de entrenamiento intensivo con las fuerzas de élite del ejército para poder cargar con él y, según me iba haciendo mayor, fue tomando otras formas: me sobraba el velo que podía servir de carpa de circo, no había por qué ponerle una cola con la que se pudiera cruzar la Gran Vía de un lado a otro, la tiara rococó de diamantes auténticos ya no me hacía falta... lo que viene siendo aligerar un poquillo el "outfit". Más que nada porque cuando empiezas a verte casándote en un prado hay cosas a las que no le ves mucha utilidad como los tacones de aguja de 15 cm que no sabes llevar o el enredarte con los árboles con tus propios tules y morir sin que nadie se dé cuenta hasta 5 meses después, cuando consigan quitar todas las capas y llegar a tu cuerpo.

Pensaba que elegiría mi vestido de boda, que sería el vestido de boda más bonito del universo conocido y que sería de un solo color. Y si habéis visto mi casa sabréis el mérito que tiene cualquiera de esas cosas. Pensaba en ponerme flores el pelo, tener el pelo largo y oscuro cayendo como una cascada, un vestido con un precioso escote barco y una bonita forma abajo que remarcara mis caderas y ocultara mis gemelos de futbolista. Cosas que no se llevan demasiado bien con cortes de pelo casero, canas a tutiplén y que si me pongo vestidos largos parezco un hobbit. O que si sigo a este ritmo en vez de maquillarme el maquillador oficial de Bobby Brown va a tener que venir el tío de los vídeos de Titanlux.

Porque yo tengo poni. Tuve poni con el vestido de comunión que no tuve(de hecho tuve un contacto tan íntimo con la religión que pasé bastantes años creyendo que los vestidos de comunión eran para novias enanas, ver "Willow" no ayudó), tuve poni en la cena oficial recaudatoria de viaje de fin de curso en la que en vez de llevar un precioso vestido fui con falda pantalón de pana negra y un jersey rojo de cuello alto con el que casi muero asfixiada. Tuve poni a mis casi 18 años en mi graduación porque mi madre se empeñó en que mi vestido fuera especial y en vez de comprarme uno maravilloso que vi en una tienda consiguió que una modista que debía de ser medio ciega e hijaputa completa me hiciera una cosa llena de capas mucho más cara y de color rojo en pleno boom de la campaña de Evax de "soy tu menstruación". Con un puñetero foular a juego cuando yo no sé llevar complemento alguno con estilo y parecía una refugiada pidiendo limosna llenita de sangre. Y hubiese tenido poni en mi primera nochevieja "de mayor" en Tenerife si no hubiese optado por comprarme un vestido cortito de tercipelo y cambiarme en el coche, para no tener que llevar el larguísimo, pesadísimo, negrísimo y llenísimo de cuentitas negras vestido de noche que mi madre había decidido que podríamos compartir. Supongo que hasta mi abuela hubiese podido vestir elegantemente aquel "clásico".
Y no es que crea que mi madre vista mal, ni por asomo, de hecho a veces compartimos ropa. Simplemente es que nos llevamos 30 años de diferencias de gusto entre pecho y espalda y mis momentos especiales siempre han sido suyos. O no han existido, no hubiese hecho la comunión de todas formas.

Así que en una cosa en la que creo con firmeza que podría plantarme ante mi madre y decir "quiero esto", me temo que el que me va a derrotar va a ser el espejo y el "más te vale que pienses en esto otro".

Cattz

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