Envidia
En los últimos meses yo me encuentro envidiando a unas cuantas muchachas en twitter cuyas parejas han tenido que irse durante semanas o meses de viaje de trabajo. Las envidio profunda e intensamente porque mientras ellas exhiben el lógico malestar de quien está enamorada hasta las trancas y se le hace insoportable no ver a su chico cada noche al acostarse, yo solo puedo pensar al leerlas "jo, en 2 meses vuelven a vivir juntos, yo quieroooooooooo". Y no es que quiera que se callen porque resulta bonito ver a alguien que tiene la suerte de la convivencia que tiene ese deseo tan fuerte de que el estatus no cambie, de seguir juntos sin separarse ni un día. Pero me muero de envidia al pensar en la suerte que tienen. Mucha mucha envidia.
También sé que habrá quien tenga envidia de mi relación con Mentiroso, hace 2 años yo la habría tenido. Y me gusta creer que esa envidia nos lleva a saber lo que queremos y a no conformarnos con relaciones malas y parasitarias.
Por cierto, mis pinchazos de envidia no ocurren cuando la gente se queja de su curro porque ellos tengan curro y yo no. Sé perfectamente cuando uno puede estar jodido en el trabajo y lo complicado que resulta seguir con ánimo en los demás aspectos de la vida. No envidio los malos rollos laborales.