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Mis enfados y demás.
Ideado por Cattz
a las
19:39
Antes que nada una aclaración: Aunque en aspectos bastante generales de la vida los cobloggers opinemos parecido(como que Granada es la mejor ciudad de tapas del mundo y pensamientos igual de importantes) las ideas que se expresan en cada post son únicas e individuales y sólo pueden achacarse al que firma como propio el post. Estamos juntos en esta aventura pero no somos la Unimente.
Una cosa curiosa y que no suelo compartir sobre mí es que la furia me da verborrea. No me oirán hablar más, pensar tan rápido ni decir las cosas a tantísima velocidad como cuando me enfado. Lamentablemente también me suelo volver agresiva, insidiosa, cruel y eficazmente destructiva si hay alguien a quien considere responsable. Hice llorar a J1. a propósito por tocarme las narices continuamente a pesar de mis advertencias. Por si fuera poco soy tremendamente rencorosa y jamás perdonaré a una persona que considero que me haya traicionado.
En estos últimos meses me quedé callada ante situaciones que me hicieron hervir las tripas por una simple promesa que mantuve. Sólo esa promesa hizo que no soltara toda mi bilis interior hacia una de las personas más infantiles, hipócritas y cobardes que me he cruzado últimamente. Lo malo de la situación es que mis ganas de reventar por algún lado iban creciendo...
Estos días andaba yo ocupada cagándome en junio y todo lo que menea(destrucción a cascoporro de la economía familiar, paciencia familiar e instrumentos de uso cotidiano en la vida familiar) cuando llegó la huelga de Metro y mi acceso a Twitter. Desde que descubrí la herramienta mareo a mis extraños followers con mis pensamientos en vez de hacerlo con mis "amigos" de Feisbuk a los que ya sólo mareo con fotos -últimamente ni eso porque sólo saco fotos de reformas y porquería y me parece de mal gusto compartirlas con el mundo- para alivio de muchos de ellos. Otros son tan raros que se quejaban del spam en los mensajes de estado de FB y me siguen en Twitter, donde llevo una media de unos 10 tweets al día.
En fin, la huelga de Metro supuso un récord de tweets para mí: más de 150 en un día. En realidad no es tanto si te paras a pensar que son mensajitos de 140 caracteres como máximo y que muchas veces andaba contestando a alguien. Pero luego te paras a pensar en el Timeline de los pobrecillos que te siguen y te sientes culpable. Sólo perdí uno, increíblemente.
Soy una persona con una paciencia extraña que hace su aparición en momentos absurdos. Soy una persona con unos arranques de mala leche dignos de poder ser medidos en gigatones. Pero ante todo siempre he pensado que estar en un mundo donde todo el mundo pensara como yo sería aburridísimo; aunque no hará que deje de expresar mi opinión para ver si puedo convencer a alguien.
Una cosa curiosa y que no suelo compartir sobre mí es que la furia me da verborrea. No me oirán hablar más, pensar tan rápido ni decir las cosas a tantísima velocidad como cuando me enfado. Lamentablemente también me suelo volver agresiva, insidiosa, cruel y eficazmente destructiva si hay alguien a quien considere responsable. Hice llorar a J1. a propósito por tocarme las narices continuamente a pesar de mis advertencias. Por si fuera poco soy tremendamente rencorosa y jamás perdonaré a una persona que considero que me haya traicionado.
En estos últimos meses me quedé callada ante situaciones que me hicieron hervir las tripas por una simple promesa que mantuve. Sólo esa promesa hizo que no soltara toda mi bilis interior hacia una de las personas más infantiles, hipócritas y cobardes que me he cruzado últimamente. Lo malo de la situación es que mis ganas de reventar por algún lado iban creciendo...
Estos días andaba yo ocupada cagándome en junio y todo lo que menea(destrucción a cascoporro de la economía familiar, paciencia familiar e instrumentos de uso cotidiano en la vida familiar) cuando llegó la huelga de Metro y mi acceso a Twitter. Desde que descubrí la herramienta mareo a mis extraños followers con mis pensamientos en vez de hacerlo con mis "amigos" de Feisbuk a los que ya sólo mareo con fotos -últimamente ni eso porque sólo saco fotos de reformas y porquería y me parece de mal gusto compartirlas con el mundo- para alivio de muchos de ellos. Otros son tan raros que se quejaban del spam en los mensajes de estado de FB y me siguen en Twitter, donde llevo una media de unos 10 tweets al día.
En fin, la huelga de Metro supuso un récord de tweets para mí: más de 150 en un día. En realidad no es tanto si te paras a pensar que son mensajitos de 140 caracteres como máximo y que muchas veces andaba contestando a alguien. Pero luego te paras a pensar en el Timeline de los pobrecillos que te siguen y te sientes culpable. Sólo perdí uno, increíblemente.
Soy una persona con una paciencia extraña que hace su aparición en momentos absurdos. Soy una persona con unos arranques de mala leche dignos de poder ser medidos en gigatones. Pero ante todo siempre he pensado que estar en un mundo donde todo el mundo pensara como yo sería aburridísimo; aunque no hará que deje de expresar mi opinión para ver si puedo convencer a alguien.

