jueves, 27 de noviembre de 2008

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NYC Parte 1

Ideado por Cattz a las 8:37

Bueno, como soy una vaga para ponerme a ordenar fotos voy a tratar con un sistema novedoso: yo subo las fotos y tal cual queden en blogger las comento.

Más que nada porque si no lo hago así voy a poner dos fotos y decir "muy potito", como ya hice con Estambul.

Allá vamos:

Vista delantera de la camiseta de los Raptors de Toronto. Talla M americana.

Uno de los pocos encargos que recibí fue ir a la tienda de la NBA de la calle 53 con la 5ª avenida a por una camiseta de baloncesto. Pero que fuese como las camisetas de siempre, nada de las originales de jugadores.

Vista trasera de la camiseta de los Raptors de Toronto.

Por supuesto podía haber pillado la de Pau Gasol, pero los colores eran terribles. La de los Grizzlies ya la tiene, así que Marc descartado. Y la de Rudy era muy tristona. Me quedé con la de Calderón, sé que a mi hermanito le gustan todos los españoles. (Sergio no cuenta porque no sé si se queda donde está o no)


Frente al escaparate de los carísimos (y bastante monos) Manolos.

Aunque Sexo en Nueva York no me emocionó especialmente como serie de televisión, mi hermano me indicó que la pequeña tienda fetiche de la protagonista (donde venden los exclusivos zapatos de tacón obra de un palmero) estaba en la calle 54 entre las 5ª y 6ª avenidas. Justo en frente del MOMA, del que quería visitar la tienda.


Comida, comida, comidaaaaaaaaaa.

En todos los sitios con más de dos árboles había ardillas. Montones de adorables, descaradas y juguetonas ardillas en busca de comida. Este montón de ellas se encontraba rebuscando en un claro de Central Park.

El museo era bastante entretenido por el "esquiva al estudiante".

El Museo de Historia Natural (donde trabajaba Ross, el de Friends) me decepcionó bastante. Pero me hizo gracia ver a los alumnos de arte tirados por cualquier lado dibujando mamuts. De todas formas está claro que sólo hay un par de fósiles que impresionan, el resto son curiosos pero poco más. Y 15$ por eso me pareció algo caro.

NY era "The Empire State", New Jersey "The Garden State, Florida "The Sunshine State"... era divertido ver matrículas.

Por supuesto se trata de una matrícula normal y corriente en Nueva York, pero me hizo gracia la referencia a Efe, ya que no disponemos de ellas aquí porque no tenemos vocales en las nuevas matrículas.


Aunque no puedan ustedes saberlo, es complicado sacar una foto a estas dos mujeres sin que alguna cierre los ojos.

Un clásico del morbo: el edificio Dakota. ¡¡Donde Lindsey Lohan quire comprarse un piso frente al Central Park con su novia lesbiana!!


Los ojos cerrados se evitan sacando fotos de lejos y con la modelo de espaldas.

El Central Park estaba pelón-pelón, y hacía un frío horroroso.  La sensación térmica por culpa del viento hacía que la temperatura bajase de los -10ºC. Una pena que no hubiesen nubes o lluvia, porque habríamos disfrutado de unas bonitas nevadas.


Aquí Colón no está con el brazo estirado porque YA está en América. Parece que cante una serenata.

Las hermanas (mi madre y mi tía) con Colón/Columbus. En la Estación Central leímos con asombro que Colón era español. Y yo que siempre estudié que era de Génova, ¡qué vergüenza!


Las mayoría de las ardillas eran grises, pero había alguna con su bañito de Excellence de L'Oreal para el tema de las canas. Ésta se encontraba mordisqueando en Central Park.

Ardilla típica neoyorkina habitual. Le faltan los ojos inyectados en sangre que te miran como diciendo "¿Por qué narices no me has traído nueces?". Las autoridades municipales advierten de que dar de comer a la fauna salvaje de la ciudad está prohibido. Y no comen pan, que lo intentamos.

Una figurita gigante de Lego en la tienda de la NBA. Esa camiseta es la que evitábamos. Y esos pantalones más, ¡¡es poco sexy!! Hasta las zapatillas de basket son feas y enormes.


Mi madre posando agradecida para su hija. Creo que le saqué unas 500 fotos y en alguna no estaba ni hablando ni con los ojos cerrados. Detrás tiene a Atlas soportando el peso de un mundo bastante más hueco que el original.

El edificio de la General Electric, sede de la NBC y famoso por su abeto gigante de navidad aún tapado con una lona publicitaria de Swarovski: el Rockefeller Plaza. La placita con pista de patinaje es bastante más canija de lo que yo imaginaba.


Las vistas desde la habitación del hotel, en el piso 18, a eso de las 7 de la mañana hora local. La habitación tenía una minicocina (con nevera grande, microondas, cafetera, tostador, hornillo, horno, vajilla y cubiertos varios), una zona de estar con una cómoda, mesa y sillas, un sofá-cama con mesita de café, un sillón de orejas, una cama de matrimonio de 180 cm de ancho, dos mesitas de noche, un baño con bañera pero sin bidé y 3 armarios gigantes. Y moqueta. Odio la moqueta. Aún tengo electricidad estática y me he convertido en una persona tremendamente achispada.

En la Zona 0 hay varios homenajes al 11S, entre ellos una placa conmemorativa de los dos edificios ardiendo y las fotografías de todos los bomberos que murieron allí. Da un poco de yuyu, pero es que hacía mucho frío, las obras hacían mucho ruido y había poquita gente.


El edificio de la Corte Suprema de noche. Mi primera impresión fue: "Coño, ¡qué frío!". Intentábamos permanecer poco tiempo en la calle por la noche, lo que significa que solíamos volver al hotel a las seis y media de la tarde casi todos los días.

En nuestro primer día completo nos fuimos a la calle 42 con la 8ª avda. y cojimos una guagua a un pueblecito encantador llamado Woodbury Common que constaba de preciosas casitas que eran Outlets. Éste fue el resultado de ese primer día. Que conste que para mí es un bolso marrón chiquitín (uhhh, tengo un bolso de mujer de verdad) y unas gafas de sol.


Andar por un cementerio al lado de una preciosa iglesia en medio de Wall Street tiene su encanto. Es algo raro, pero no preocupante a menos que haya un holocausto zombi.

De los millones que se ha gastado el ayuntamiento de Madrid en publicitarse en NY no tuvimos noticia. Pero Barna estaba presente en las líneas de autobuses que pasaban frente al edificio de la ONU.



Edificio de colores bonitos en frente de la estación de autobuses de la 42 con la 8ª. No volvimos a esta avenida jamás de los jamases, por alguna razón era tremendamente ventosa.

Continuará... (creo)


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I'm back

Ideado por Cattz a las 0:09
El martes por la mañana volví a España. El martes por la noche volví a Granada. El miércoles a las 00:15 se fue la luz de mi piso.
Después de mi querido viaje de vuelta de 36 horas con 3 horas de maldito sueño en alguna incómoda butaca, yo me había ido a dormir relativamente pronto (23:30 del martes, creo), pero mis compañeros de piso no supieron siquiera averiguar dónde estaban los plomos en nuestra querida, vieja, anticuada y de museo instalación eléctrica.



De modo que me despertaron, me contaron lo que sucedía y les dije con candidez y una sonrisa que yo a la 1 de la mañana no me ponía a tocar una instalación eléctrica de cuando Cristo andaba comiendo papilla ni de coña. Que ya lo veríamos por la mañana. Y luego me quedé hablando hasta las dos, porque tampoco había nada mejor que hacer.

Esta mañana cuando me desperté me puse con la instalación. Saqué los plomos. Miré los plomos. Desenchufamos todos y cada uno de los aparatos de la casa. Compré plomos nuevos para que dos de ellos no bailaran en sus respectivas carcasas. Conseguí información de alguien que entendiese de aquella antigualla y me dijo que lo que fallaba era el interruptor diferencial.


Me niego a cambiar un interruptor diferencial que tiene más edad que yo.

Un amigo de E., al que debemos gratitud eterna y una buena comida, compró e instaló un diferencial nuevo y a las siete de la tarde conseguimos volver a tener luz. Y nevera, portátiles, microondas, lavadora, DS, Wii, Tv, cacharritos que necesitan baterías varias y que habíamos descargado o no habíamos cargado antes del incidente.

Cuando lo más divertido que tienes en tu casa es una Powerball y ya tienes agujetas, es cuando lamentas no haber traido el Monopoli desde Tenerife.


viernes, 14 de noviembre de 2008

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Arf arf

Ideado por Cattz a las 6:07
En poco menos de cuatro horas sale la guagua para Madrid y aún no he pasado a por la tarjeta de crédito. Razón por la que he decidido no dormir esta noche, no vaya a ser que me durmiera y no llegara al banco o a la estación de autobuses.
En fin, llevo mis chuletas, mi pasaporte, mi equipaje minúsculo (llevo una maleta grande y un troley pequeño y llevo todo en el troley, por lo que creo que lo meteré en la maleta), he recogido mi cuarto, puesto tres lavadoras, planchado medio armario (¿¿¿pero por qué tengo tanta ropa???), he vencido mis ganas habituales de plantarme con 15 kg de equipaje por los "no vaya a ser que..." y aún no he decidido si me llevo el paraguas o no. Con los 15 gigas de series que llevo (y que no creo que vea, en algún momento tendré que dormir) puedo decir que no voy a tener problema alguno en adaptarme al horario neoyorkino. Con seguir con mi racha de no dormirme antes de las 6 de la mañana, lo tengo perfecto.
Dejo unas imágenes de mi cuarto, que he estado haciendo muchas tonterías en él:





martes, 11 de noviembre de 2008

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Pereza... auhmmmm

Ideado por Cattz a las 14:40
Es martes. Mi cuarto sigue siendo una mezcla de colores tanto por mi afán de pintar las paredes como por la ropa que hay amontonada por el suelo. La ropa lleva acumulándose un mes, desde mi vuelta de Tenerife y sólo se mueve para ir a la lavadora y volver.

El posterior viaje a Madrid, el salto a Sevilla y que mi ropa de invierno estuviera escondida en remotos rincones del piso en bolsas de plástico, ha provocado el aumento de la montaña de ropa, maletas, cables, trastos electrónicos y bombones Ferrero en el reducido espacio vital que poseo. Menos mal que saqué el armario al pasillo. Claro que el armario está casi vacío. Sacaría foto del desastre, pero ahora no sé dónde está la cámara. Ni la web cam. Ni mis calcetines favoritos, mis guantes y otras cosas básicas de supervivencia. Además mover montones de chismes de un lado a otro para poder limpiar es un coñazo, por suerte hoy se me acaba el tiempo porque viene la casera a hacer inventario del piso y necesita poder ver lo que hay en mi cuarto. Y casi no se ve ni la cama.

En fin, este viernes intentaré salir por Chueca. Otra vez. Después de dos visitas a Madrid y ocasiones frustradas por pecados capitales (en el primer viaje fue la pereza, en el segundo la gula) estoy casi convencida de que en esta ocasión seré vencida por cualquier combinación de los restantes.

El sábado estaré con mi hermano, mi madre y mi cuñada en Madrid. En noviembre. Después se acabará el mundo o algo así, porque es la segunda vez fuera de marcos vacacionales habituales que nos vemos en la península este año. Como siempre faltan mi padre y Caos, pero no se puede tener todo en esta vida. El domingo mi madre y yo iremos a la sierra a ver familia (sobrinas segundas desconocidas, casas reformadas desconocidas, frío invernal conocido) mientras mi hermanito y su esposa-de-hipoteca vuelan a las cálidas tierras del sur para volver al curro y a celebrar el cumpleaños de mi padre, que es el lunes.

Lunes que aprovecharemos mi madre, una de mis tías, sus dos hijos y yo para volar a NY, en un elaborado plan que surgió del "pues me apetece volver a NY" que soltó mi prima nada más pisar Madrid de su viaje veraniego a la Gran Manzana. Y que tuvo su momento álgido cuando creí que mi abuela se había muerto cuando me encontraba en plena fiesta madrileña en casa de Be debido al "Chililla, llama a mamá AHORA MISMO que es urgente" de mi hermano. El que mi hermano me hubiera llamado al teléfono de Josemi me hizo sospechar que era algo gravísimo, ya que mi familia está acostumbrada a que localizarme llamándome al móvil sea equivalente a que yo lleve un plátano como dispositivo de comunicación (que conste que en esta ocasión incluso llevaba el móvil encendido, con batería y sin modo vibración, pero andaba ocupada horneando pastel de calabaza y no me enteré). Que aun así me localizaran era increible.

De modo que tengo que:
Encontrar la impresora, encontrar el cable de la impresora que anda con el disco duro externo, imprimir el cartelito de "felicidades papi" que voy a exhibir el lunes en Times Square vía web cam, encontrar y planchar mi camiseta de Oso (que se hará famosa en el mundo entero), encontrar y recargar la cámara de fotos, encontrar y recargar el reader, encontrar y recargar el móvil (mi madre me mata), encontrar, rellenar y recargar el cacharro-tonto-que-pide-que-le-compre-cosas, descargar todos las capítulos pendientes de las series que veo para no aburrirme en los superviajes, encontrar el pasaporte que dejé en un lugar bien visible hace 3 viajes (y que por supuesto se ha convertido en un lugar bien visible que NO recuerdo cubierto de ropa), reirme histéricamente porque mi tarjeta vuelve a no funcionar antes de un viaje (jajajaj, qué gracia... snif snif, voy a gritar), ir a buscar la otra tarjeta que tampoco funcionaba antes de Estambul pero que pedí la semana pasada again porque es VISA, rezar porque me llegue el pin de la tarjeta a tiempo, encontrar mis botas altas Panama Jack (oh, tengo a la vista unas sandalias monísimas desde este lado del cuarto), encontrar ropa de abrigo, encontrar mis guantes, encontrar mi gorro, encontrar mi braga supercalentita, encontrar unos chismes del Decathlon para calentar las manos que andaban por aquí, encontrar mis calcetines de montaña, recoger y planchar el resto de la ropa, comprar etiquetitas para poner de una puñetera vez qué cargador es para cada trasto... Oh, y encima tengo que perseguir y dar la lata a aquellos seres humanos que quieren que les traiga algo porque no dan señales de vida. Envidiable.

martes, 4 de noviembre de 2008

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Tortura sobre ruedas

Ideado por Cattz a las 16:05
Cuando te encuentras enferma, con sinusitis, dolor de espalda, rachas de fiebre y el estómago hecho trizas, las ganas de volver a casa donde no hay nadie que te cuide son muy escasas.
Que el chófer de la guagua sea además un condenado sádico no ayuda. El muy cabrón se atrevió a poner durante el trayecto de Sevilla-Granada una película que sonaba excesivamente alta por los altavoces. Que se le ocurriera poner una de los años 60 con Manolo Escobar de protagonista fue sencillamente surrealista, pero que las leyes españolas me nieguen el derecho de matar a mi compañera de trayecto que se reía todo el rato como Loreto Valverde ya es inhumano.

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